08

1137 Words
Magnolia estaba intentando de unir todas las piezas del rompecabezas, a si que aquella mujer del avión tan parlanchina era una Sitka, y por ende se podría decir que la competencia de los Collin. - te dije que no tenías que venir, mi instinto no falla en absoluto, sabría que estarías perdiendo tu esencia en este lugar - la mujer sonrió en dirección a Magnolia, sin embargo, aquella sonrisa se desvaneció al ver que se acercaban sus acompañes. - y la verdad, las cosas buenas duran poco - susurro - señora Sitka, que gusto verla - comento Kayn mientras extendía una mano para saludar a la mayor. - podría decir lo mismo, pero lamento el importuno, la verdad me encontraba hablando con la señorita California, espero que no le moleste retroceder y dejarlos un tiempo a solas- - me temo que no es posible señora Sitka, como sabrá, Magnolia es huésped de nuestra casa, así que estamos a cargo de ella, por lo tanto, debemos cuidarla y estar al tanto de ella para evadir inconvenientes - Sylas no se quedó atrás, se acercó más rápido que nunca mientras levanta su mano y rodeaba su cuello. - bueno, por lo que veo ya tienes guardaespaldas, aunque no sean los mejores creo que es lo que pudiste conseguir por el momento. Bueno, en fin, tendré que irme ya que no quiero generar más problemas, cuídate querida y saludos a su madre jóvenes- La tensión en el aire era clara, incluso se podría decir que los chicos estaban a punto de comenzar una pelea, pero Magnolia seguía sin entender lo que ocurría, era solo una señora mayor que molestaba de manera burlona a los jóvenes Collin. Magnolia miró a los jóvenes y pudo jurar que gruñían como si fueran unos cachorros salvajes protegiendo su comida. Ambos hermanos mayores se miraron de reojo y asistieron silenciosamente. La tarde paso rápida, pudieron comprar muchas cosas para poder decorar y poder seguir cocinando. Raiven fue uno de los que callo primero, agotado por recorrer gran parte d ella ciudad caminando tras de Magnolia persiguiéndola emocionado. La chica tuvo que llevar en brazos al menos hasta su cuarto para dejarlo descansar cómodamente. Mientras subía las escaleras sentía la presencia de Sylas tras de ella, su penetrante mirada estaba fija en su espalda y eso hacía que tuviera los nervios de punta. Intentaba no perder el equilibrio y seguir su rumbo hasta el cuarto del menor de los hermanos, entro y dejo suavemente al pequeño entre las sábanas de la cama y lo arropo para que no pasara frío. -¿te gustan los niños verdad? - susurro en el odio de la chica mientras la acorralada contra la pared de Raiven. La noche estaba más oscura de lo normal, el frío comenzó a levantarse y solo se podía escuchar el ruido de los grillos qué se encontraban cerca de las ventanas. - puede ser, tu hermanito es en extremo agradable -. Magnolia retrocedía mientras Sylas se acerca a ella, pero la pared impidió que siguiera con su actividad. Nuevamente su corazón comenzó a latir rápidamente como la primera vez que estuvieron solos, la diferencia era que ahora no debían de hacer ruido, pues no querían esperar al menor. - ¿y también te gusta robar cosas? - Sylas retrocedió unos centímetros para así mirar de arriba hacia abajo a la menor, como si estuviera juzgando su ser. Magnolia entrecerró los ojos dando a entender que no sabía a lo que se refería. - ayer desapareció un libro de mi estantería, no sé si sabes algo al respecto, lo curioso es que no es un libro cualquiera, es uno en particular especial - Sylas continuaba hablando, se podría decir que en ese momento Magnolia se sentía como una pequeña ardilla en peligro, y en frente estaba su depredador esperando a que cometiera el más mínimo error para así poder devorar cada parte de ella. - solo quería decirte dos cosas, no te quitaré el libro porque sé que tarde o temprano lo sabrías, y lo otro, solo espero que aquel beso que nos dimos no haya sido solo para distraerme y robarme - Magnolia tomo eso como alguna forma de burla, empujó a Sylas con un poco de fuerza para así poder separarse de él. Al estar a una distancia de un metro aproximadamente, Lía miró con recelo al muchacho dándole a entender de que aquel comentario no fue de su completo agrado. La molestia era evidente y Sylas lo sabía. - lamento decirte que no fue una distracción, pero quizás tuvo que serlo - Sin dejar que el chico respondiera, Lia cerró la puerta de la habitación y se recargo en la puerta, estaba pensando en lo que había dicho anteriormente Sylas, sabía que quería molestarla, pero creo que había mejores manera de hacerlo. Inconscientemente llevo sus finos dedos a sus labios y los roso, estaba recordando lo que sintió cuando Sylas beso sus labios, ¿realmente lo había besado para distraerlo? Siguió con su camino en dirección a su habitación, y sus dedos dejaron sus labios cuando vio que Kayn estaba en el inicio de las escaleras mirándola fijamente, no podía descifrar lo que decía esa mirada con claridad, no sabía si era decepcionar o tristeza. No sabía porque, pero sentía que debía darle una explicación. -yo... - - no digas nada, de aquí puedo olerlo - Se sentía una completa tonta, camino enfadado a su cuarto y se encerró en él. No sabía porque Kayn actuaba tan así de repente, y tampoco había porque Sylas estaba comenzando con este tipo de juego de coqueteo y luego bromas. Lo único que importaba era que ahora tenía el libro en sus manos, y que Sylas lo sabía, sabía que lo tenía y que estaba a punto de averiguar lo que escondían, pero que era lo que escondía la familia Collin, y porque ahora Sylas no quería evitarlo. Con las manos temblorosa se sentó a orillas de su cama y tomo el libro con sus manos, suspiro profundamente y abrió este lentamente. Estaba a punto de ser revelados lo que intentaron ocultar, y por un momento todo tubo sentido, todas las cosas que decían, como actuaba y lo que pasaba estaba teniendo todo el sentido del mundo. Estar asustada era poco, creía que era más la inquietud de si le hicieran daño, o porque querían que ella estuviese ahí, incluso porque los Collin tenían este tipo de relación tan tóxica con los Sitka. Pero ya era tarde, ya estaba ahí, ya estaba con ellos, y si es que tenía suerte se alegría de ellos, miro la mordida en su muñeca y apretó esta fuerte con su otra mano, un dolor repentino llego a la zona. ¿Acaso esto sería el comienzo d una gran historia?
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