Seguíamos aun en el salón, yo no podía parar de llorar, el recuerdo de aquel suceso golpeaba mi corazón nuevamente, pensé que si estaba con Gene iba a poder dejar atrás todo ese dolor, pero cada herida se abría nuevamente, otra vez me quedaba solo, fui tan iluso el pensar que la vida se había compadecido de mi dolor y a cambio de este mismo me había enviado a Gene, pero me doy cuanta que no. Ella también lloraba desconsoladamente, sabia que estaba herida, no podía parar de llorar, por mas que quería detener mis lagrimas brotaban de como ríos. No había podido terminar de contarle todo, y es que las palabras no salían de mi boca. Cuando pude seguir, cuando pude tomar un poco de aire, la miré. -¡Lo encontraron inconsciente tirado en la carretera! -Fue lo que pude decir, cuando otra vez la

