Capítulo 6-3

1722 Words

Una docena de baúles esperaban por los vestidos que llevaría Beryl en su luna de miel. La Condesa y Beryl cambiaban de opinión continuamente sobre lo que debía incluirse en los baúles y lo que debía mandarse al castillo del Marqués en Huntingdonshire. La única persona ajena a todo ese ajetreo era Dorita. Aunque trató de permanecer cerca de su prima en caso de que la necesitara, Beryl estaba en ese estado de ánimo en que encontraba todo divertido y no tomaba nada en serio. Hizo encolerizar al Conde diciéndole que su elegante levita le quedaba demasiado estrecha y cuando trató de hacer que su Madre se cambiara de sombrero, la Condesa gritó exasperada: –¡No interfieras conmigo, Beryl! ¡Déjame en paz y ocúpate de lo tuyo! Estoy segura de que tu Doncella debe haber olvidado la mitad de las

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