Capítulo 7LA diligencia rodaba por el gran camino hacia el Norte, parando en cada villorrio y cada cruce de caminos. Había partido de Londres a las siete desde Islington y Dorita pensó con alivio que pronto pararían en Baldock, para que los pasajeros tomaran un refrigerio. Sin fijarse en ellos, soportaba la incomodidad de viajar apretujada entre dos campesinas y no prestó atención a un niño que dejaba caer pedazos de chocolate en su vestido, de fino tejido. Abstraída en sus pensamientos, volvió a la realidad cuando la diligencia llegó a Hatfield y entonces pensó en lo felices que serían Beryl y Rodney. No partió de Londres inmediatamente después del interrumpido matrimonio, como había pensado hacer, porque el Conde regresó a Hertfordshire, y su tía contemplaba con aire desamparado la e

