+++++ ―Deja que te lo compense ―murmuró con esa mezcla de determinación y seducción que siempre me volvía loco. Ella tomó la base de mi erección con una mano y comenzó a lamer mis testículos, haciendo que todo mi cuerpo se tensara de placer. Cerré los ojos y dejé escapar un gemido bajo mientras tomaba aire, sintiendo cómo el calor se acumulaba en mi vientre. La sensación de su lengua recorriendo mi piel me sacaba de cualquier pensamiento lógico. Cuando sus labios rodearon uno de mis testículos y su mano masajeaba mi m*****o, sentí como si cada fibra de mi ser estuviera concentrada en ese momento, en esa conexión. Una gota de líquido preseminal se deslizó por mi erección, y la vi encontrarse con su lengua al final. El deseo me consumía, y mi cuerpo reaccionó por su cuenta. En un movimie

