Aurelio no podía creer lo que estaba viendo en ese momento y la rabia lo estaba consumiendo desesperadamente, intento varias veces salir he ir donde ella y reclamarle, pero luego se arrepentía y se daba cuenta de que hacer eso no le seria ningún beneficio, y lo dejaría en ridículo. Pero si haría algo para hacerla sufrir, mañana iría por sus hijos y se lo quitaría, no permitiría que sus hijos sean criados por otro hombre que no sea el, y mucho menos permitiría que ese hombre sea Maximiliano. Al día siguiente el acompañado de cuatros guardias de su seguridad, y con su asistente el iría a la casa de Mariela, no había mejor momento que las tempranas horas de la mañana para hacerlo ella sentiría su ira y se daría cuenta de quien es el en realidad. —Entonces piensas hacerlo. —¿Hacer qué? —L

