Alena —Bueno... —escuchaba su voz a través del móvil pero mi voz no salía, mis ojos se llenaron de lágrimas —Bueno... Alena ¿Eres tú? —trague el nudo que se formó en mi garganta ¿Cómo sabe que soy yo? —¿Alena?. —Evan —lo llame tratando de que mi voz no temblará —Necesito hablar contigo —dije. –¿Estás bien, Alena? Yo he estado... —Discúlpame pero solo quiera saber si podemos hablar, te informaré el día y el lugar, claro eso si aceptas —dije sin dejarlo hablar. —Si claro que sí, dime el lugar y yo llegaré, gracias por llamarme —su voz ronca, me alegro tanto escucharla. —Está bien, mañana te enviaré todo, hasta luego —corte la llamada y solté todo el aire que no sabía tenía retenido. «Relájate es solo una llamada, no puedes ponerte así frente a él, no debes demostrar que aun te af

