6. Un beso, mi primer beso

1230 Words
No sé cuándo se acostaría James, ya que debí de dormirme antes de que el llegará al dormitorio, cuando me he levantado tampoco estaba. Quizás no haya dormido aquí, una sensación de desasosiego me invade, saco las ideas negativas de mi mente me centro en lo evidente. Creo que nuestra relación no es la de unos esposos normales, aunque no estoy totalmente segura. Es más bien como si fuéramos hermanos, así que no debo sentir celos. Mi madre decía que si con suerte conseguías llevarte bien con tu esposo podrías llegar a ser feliz, una amistad tampoco estaría mal después de todo. Bajo hasta el comedor, una de las chicas me entrega dos sobres. Me indica que el señor las ha dejado para mí y que no debo esperarlo para comer. Miro sendas cartas y veo que una es de Mary y otra de Corina. Mi corazón salta de alegría, al fin he recibido carta de mis hermanas, las guardo en el bolsillo de mi vestido y desayuno en soledad. Subo mi dormitorio y dejo las cartas sobre el escritorio. Más tarde las leeré, ahora me acerco al establo y me fijo en los caballos. Unos de los chicos se acerca y me pregunta: — Desea qué le ensille alguno de los caballos— Yo no sé montar mi madre nunca nos permitió aprender, decía que una verdadera dama no debía montar sobre ese animal ya que su flor podría quedar dañada. Nunca entendí el porque de esas palabras, simplemente obedecí como he hecho el resto de mi vida. — No gracias, solo los miraba— Quizás debería preguntarle a James, igual a él no le importa lo de mi flor, dónde quiera que está se halle. Estoy sentada en el sillón, James aparece, pasa a la casa y no me saluda, creo que no me ha visto ya que parecía bastante enfadado. Miro el reloj y veo que es hora de cenar, la verdad es que no tengo mucha hambre, no hago nada durante el día y no consigo que mi apetito despierte. Voy hasta el comedor y me siento, unos minutos después aparece el y toma asiento. Comienza a comer y el silencio se hace presente, esta noche me niego a cenar en silencio, bastante sola y aburrida pasó ya todo el día. — Qué tal tu día?— — Bien, ya terminé con el trabajo atrasado— — Me alegro, James crees que podría aprender a montar a caballo— — Si es lo que deseas...—responde sin levantar la vista del plato. — Bueno mi madre nunca nos dejó, ya sabes por eso de perder la flor, pero si a ti no te importa me gustaría intentarlo— El se atraganta con la sopa, el ataque de tos dura más tiempo del necesario lo que me preocupa. Después de unos segundos que parecen interminables, el respira y me mira fijamente. — A que flor crees que se refería tu madre?—pregunta mirandome fijamente. — No lo sé, yo nunca encontré ninguna flor y mira que mis hermanas y yo las buscamos— respondo sonriendo. El en cambio se queda pálido, creo que todavía no se ha recuperado. — He dicho algo malo?— — No— Pues yo siento que si lo he hecho, después de esto no ha vuelto a dirigirme la palabra. Se ha excusado y ha subido al dormitorio. Cuando subo el ya está acostado, me siento en la cama y comienzo a desvestirme, la luz está apagada por lo que quito mi camisola y cojo un camisón del armario. — No debes estar desnuda delante de un hombre— Sus palabras me asustan creía que estaba dormido y que la luz de la luna no era tan intensa para que él pudiese apreciar mi desnudez. Termino de ponerme el camisón y me meto en la cama. — Bueno tu no eres un hombre eres mi esposo— El se da la vuelta y me mira fijamente, puedo ver sus ojos brillar. — Claro que soy un hombre— Creo que lo he ofendido aunque no era esa mi intención. — Ya se que eres un hombre, es evidente pero nosotros somos como hermanos... vivimos juntos y compartimos la cama pero no nos cojemos de la mano, ni nos besamos, bueno ya me entiendes...— Si creía haberlo arreglado lo estropeado aún más, él se levanta de la cama y de un golpe lanza las mantas al suelo. Abre la ventana y sale al balcón. Cojo una manta y me cubro con ella, me acerco hasta él y pongo mi mano sobre su hombro. — No pretendía molestarte, discúlpame por favor— — De verdad me ves como tú hermano?— dice sin volver la mirada. — Bueno no se... se que no lo eres pero me cuidas como tal, eso está mal? Mamá decía que lo importante de esto era llevarse bien, si lo conseguías podrías ser feliz— — Y no te gustaría saber lo que siente al ser amada, o deseada?— — La verdad es que es algo que nunca me he planteado, yo siempre he sido la más simple y la menos agraciada de mis hermanas por lo que siempre pensé que sería una solterona— Da un gruñido de nuevo, está vez no he dicho nada malo o eso creo. — Quién te hizo creer eso?— pregunta está vez más calmado. — Bueno, creo que todo el mundo en general. Siempre me comparaban con otras y yo no tenía nada de especial según ellos, pero no me molesta he aprendido a vivir con ello— — A mi si me molesta, no quiero volver a oírte hablar así jamás— No sé por qué se molesta si a mí no me importa, el frío comienza a clavarse en mis piernas, las noches escocesas son demasiado frías para mí. — Podemos pasar dentro por favor, vas a coger frio— El se voltea y cierra la ventana, coge mi mano y me lleva hasta la chimenea. Me ayuda a sentarme y el lo hace a mi lado. — James tu no me ves como una hermana?— — No— — Vaya lo siento, supongo que deberé esforzarme más— — No te das cuenta de que no debes esforzarte más, que ya haces más que suficiente— — Entonces que debo hacer para que me veas cómo tal, ya se que no debo cambiar mi ropa delante de ti, por favor ayúdame a hacerlo bien— — Ese es el problema yo no te quiero ver como una hermana, yo te veo como mi esposa— Me quedo callada y confundida creo que no he terminado de entender sus palabras. — Isabel puedes mirarme— Esta vez no ha sonado como una orden más bien como una súplica, levanto mi cabeza y miro sus ojos azules, estos están brillantes. Coge mi cara con sus manos y de un momento a otro posa sus labios sobre los míos. La sensación de calidez me invade, sus labios son cálidos y suaves. Siento mariposas revolotear en el estómago. Después de unos segundos se separa de mi, dejándome ruborizada por lo que acaba de pasar. Me ha besado, este ha sido mi primer beso y se ha sentido muy bien... — Un hermano no te besaría así—
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