Con todas estas nuevas emociones había olvidado las cartas de mis hermanas. En ellas me relatan lo aburridas que son sus vidas, también me piden que las visite. Pero no sé si eso será posible ya que no depende de mí sino de James.
Les comento que estoy feliz y que el matrimonio no es tan malo, como creíamos. Tengo que estar en la boda de Mary si o si. No quiero que sea tan ignorante como yo en su noche de bodas, quizás su esposo quiera consumar el matrimonio esa misma noche. O en cuanto lleguen a su residencia.
No es como si yo lo hubiera hecho ya, y aunque James no me ha obligado es mi deber como esposa y tarde o temprano tendrá que pasar.
Quizás debería preguntar, pienso en quien me podría ayudar mejor y me decido por Ana la cocinera, ella está casada y tiene ocho hijos.
Bajo hasta la cocina y me siento a su lado.
— Señora Ana, puedo hacerle una pregunta íntima—
— Por favor no me llame señora, la señora es usted y claro que puede preguntar lo que desee—
— Esto es algo vergonzoso pero no hay nadie más a quien poder preguntar y tampoco hay nadie más que me inspire confianza...— doy un suspiro y continuo hablando — Como todos sabéis mi matrimonio no se ha consumado y hasta anoche no sabía muy bien lo que pasaría entonces... No creo que vaya a poder soportarlo si le soy sincera—
— Vamos a ver niña, se que puedes sentir miedo ya que es algo nuevo y te puede parecer violento pero no es malo y si tú esposo es gentil hasta querrás repetir. Mirame a mí con ocho hijos y otro en camino —
— Y cuántas veces el me demandará una vez lo hayamos hecho?—
— Por lo que he escuchado en la nobleza solo se dan encuentros una o dos veces al mes, pero no me hagas mucho caso—
— Una última cosa, es cierto que el tiene que introducir cierta parte de su cuerpo dentro de mi?—
Ella asiente con la cabeza.
Bueno al menos se que me dijo la verdad y no me mintió, hoy no lo veré en todo el día ya que tuvo que salir de urgencia por algo del trabajo, vendrá en la noche pero no supo decirme si lo hará antes o después de cenar.
Paso el día ayudando en la cocina, no me esfuerzo demasiado, pelo patatas y corto verdura. Y le pido a Ana que me enseñe a hacer un pastel.
Para ser el primero no me ha quedado demasiado mal, pero tengo que practicar si quiero sorprender a James.
Despierto con un dolor en el vientre, me levanto de la cama y veo cómo esta, está manchada de sangre, bajo la mirada hacia mi camisón y puedo ver lo mismo.
— Qué pasa Isabel, por estas levantada tan temprano?—pregunta James adormilado.
— No es nada, duerme un rato mas—
Tapó la cama intentando ocultar la mancha.
—Isabel estás sangrando, voy a buscar al doctor ahora mismo—dice levantándose raudo de la cama.
— No, James no me pasa nada esto es normal—
— Como va a ser normal, tu te has visto—
Detengo su avance agarrando su brazo.
— No busques a nadie, esto es mi periodo. Es la primera vez que me pasa de esta manera, siento que hayas tenido que presenciarlo—
— No te averguences esto es normal, como te puedo ayudar—
— Solo necesito un rato sola para lavarme y limpiar todo esto—
James me deja sola, una vez estoy limpia me tumbo en el pequeño sofá que hay frente a la chimenea, este mes los calambres son peores que en otras ocasiones.
— Cómo te sientes?—
— Bien, ya me siento mejor—
— Porque dices eso si veo tu cara de dolor—
— Solo son calambres, tomare una infusión y se calmaran—
Me levanta del sofá y se tumba junto a mi, me abraza por la espalda y masajea mi vientre por encima de la ropa.
— James estás demasiado cerca, puedo notar tu virilidad palpitando en mi trasero, deberíamos levantarnos—
— No así estamos bien, es normal que el contacto con mi esposa despierte deseo en mi—
— Pero no te dolerá después...—
— No, estoy bien. Cuanto dura tu período?—
— Por qué preguntas eso?—
— Para saber los días que deberé cuidarte.— no me parece muy convincente esa respuesta es como si ocultase algo pero me parece tan bonito que se preocupe por mi que me voy a quedar solo con eso.
— No es necesario, pero son siete, conozco mujeres que solo lo tienen un par de días pero en mi caso no es así, a mí me dura una semana entera—
— Vaya suerte tengo— dice James casi en un susurro por lo que no lo entiendo bien.
— Qué?—
— Que vaya mala suerte tienes—
Me quedo dormida entre sus brazos y el calor que me proporciona alivia los calambres.
Despierto y veo como el también duerme, observó su rostro con atención lleva una barba incipiente, paso uno de mis dedos por sus labios.
— No juegues con fuego, puedes quemarte—
Retiro mi mano rápido de su cara avergonzada.
— Creía que dormías—
— Una sensación cálida me ha despertado, cómo este encuentras?—
— Bien los calambres han cesado—
— Te apetece bajar a comer abajo o pido que suban la cena—
— Podemos bajar—
Me levanto del sofá un poco entumecida, el se queda tumbado y cruza sus brazos por detrás de su cabeza, mientras me observa para sonreír.
— Por qué me miras así?—
— Y por qué no?—
— No me respondas con otra pregunta, eso es de mala educación—
— Me preguntaba cómo sería besar la piel desnuda de mi esposa—
Mi cara cambia de color, siento vergüenza hasta en mis orejas. No digo nada pero me alejo lo más rápido posible de él, me siento extraña en su compañía el despierta sensaciones en mi que desconocía.
Después de cenar nos sentamos un rato en la salita, el tiene un libro en sus manos mientras yo observó el cielo estrellado.
— No te gusta leer? Creo recordar que si te gustaba.—
— Y me gusta pero no tengo nada para leer—
— Y eso que tienes detrás— dice señalando la biblioteca.
— Ya, los he mirado y no hay nada de mí gusto—
— Creo que hay alguna novela romántica de mi madre por ahí—
— No son de mi gusto, bueno si, pero prefiero otro tipo de lectura—
— Si mañana te encuentras mejor podemos ir al pueblo y comprar algo que te guste—
— Me parece buena idea, aunque dudo que tengan algún libro que me interese—
Cierra su libro y se sienta muy pegado a mi.
— Estás muy cerca nos pueden ver—
— Y...? estamos casados no hay nada de malo en sentarse cerca, tu padre no lo hacía con tu madre?—
— No, creo que nunca los vi profesándose alguna muestra de cariño.—
— Como lo siento, mis padres eran tremendamente cariñosos, a Helen y a mi nos hacían sentir bastante incómodos—
— Helen es tu hermana? —
— Si, la conocerás en Navidad ella vive bastante alejada de aquí—
— Dime qué quieres y te lo daré?—
— Por qué dices eso?— pregunto sonriendo.
— Por qué quiero—
— Sabes me gustaría viajar a Londres y visitar el museo, ese ha sido mi sueño desde muy pequeña.—
El se queda callado un momento, es como si estuviera pensando algo.
— Tengo que viajar a Londres, lo he estado retrasando pero creo que el mes que viene estará bien. Podré tratar unos temas pendientes allí y después podremos ir al museo—
— Lo dices de verdad— respondo saltando hacia él, estamos tan cerca que puedo notar su respiración en mi piel.
Acerco mis labios hasta los suyos y le dejó un pequeño beso.
— Mmm... Igual deberíamos esperar dos meses, no te veo muy feliz—
Me acerco de nuevo a sus labios y profundizó mi beso, recuerdo como lo hace el he intento hacer lo mismo.
Me separo de el agitada, no puedo evitar ruborizarme por lo que escondo mi cabeza en su cuello.
El acaricia mi pelo con suavidad, se siente tan bien que no quisiera estar soñando.
— Si me sigues besando así igual te llevo en una semana— dice comenzando a reír.
— No, el mes que viene estará bien—
— Vaya, me quedo sin besos—
— Recuerda que lo hago por ti, por eso del dolor—
— Tu recuérdamelo di que sí! Venga a dormir que últimamente alguien siempre se queda dormida.— dice levantándose y volviendo a reír.
Yo lo mato lo hace a propósito, le gusta verme enfadada.