3 A juicio

1376 Words
Es la primera vez que me separo de mi hija y me siento como si me faltara el aire al respirar, pero no quería traerla, pues no sabía a que venía a enfrentarme y no tenia la mínima intención de ponerla en peligro. Mi madre se disgustó al verme allí y no conocer a su nieta, pero tras varias horas de contarle con pelos y señales como había llegado a estar viviendo en un pueblo casi despoblado parece que comprendió y no me acosó más sobre el tema. He pasado la noche en vela y ahora estoy en la ducha, sin saber a lo que me enfrento en una hora. Pienso en cada uno de mis movimientos, en lo que he podido fallar o en que me he podido exponer, pero no se donde han podido pillarme. Termino, salgo de casa y salgo del barrio para coger un taxi para que me lleven al juzgado. Allí pregunto al vigilante de la puerta y me indica que entre, pase por el arco detector de metales y me siente en la sala de espera. Espero como media hora cuando por el arco aparece Eva. Me da un vuelco al corazón, pues si está ella, puede que estén los miembros de la familia Peci y eso no es bueno para mí. Eva se lanza sobre mi y me abraza. Acto seguido se dirige al policía que está tras una ventanilla: - ¿Que clase de negligencia se está cometiendo aquí? Esta mujer debería estar en una sala aparte, debe ser tratada como testigo protegido y está aquí expuesta, delante de cualquiera. -Disculpe, señora Llorente, ya no es parte de la policía, ya no puede dar ordenes. - Eva se da la vuelta y viene hacía mi, se sienta en la silla de al lado, saca unas gafas de sol y me las pone. - Se que no servirá de mucho pero por si acaso te cruzas con alguien que pueda conocerte...- Eva no lo dice, pero se que se refiere a Nero. Pasamos bastante rato juntas, le cuento todo lo que no he podido contarle en las cartas, donde estoy, como es mi vida, como es Viki y ella apenas me cuenta nada. La miro y la veo nerviosa. Por fin me llaman desde el fondo de un pasillo y un conserje me guía al interior de una sala, es una sala con varias mesas largas en angulo, gente vestida con toga negra en ellas y allí, sentado junto a varias personas más está Nero. Me hielo al ver su ojos sobre mi, no parece reconocerme, o eso creo. No hace ningún gesto. Me ponen delante de un micrófono y un hombre con toga en la mesa de mi izquierda se presenta como el fiscal y comienza a preguntar mis datos personales. Hace una pausa y sigue. - Doña Raquel, ¿ esta usted casada? - No. - Digo con rotundidad. Estoy a punto de decir que estoy soltera, pero recuerdo el papel que firmé en la casa de la playa y cayo. Parece que el fiscal se ha dado cuenta de algo. Y continua. - ¿ Y su estado actual es..? -Soltera. - Digo sin pensar. - Doña Raquel, le recuerdo que mentir a este tribunal puede acarrearle la cárcel. - Al escuchar esto, por el rabillo del ojo puedo ver como Nero se levanta de golpe de su asiento, pero los hombres que están a su lado tiran de él y le vuelven a sentar en las sillas desde las que están escuchando el juicio en el que son los acusados. Carraspeo y contesto al fiscal. - Bueno, creo que legalmente estoy divorciada, pero ese matrimonio fue un tramite legal del cual no era consciente en ese momento. - El fiscal revuelve sus papeles y busca algo, pero parece no encontrarlo. - ¿Quiere decir que se casó con el señor Nero Bocenati coaccionada.- Supongo que eso es un delito, y si ya está acusado, decir que sí no será bueno para Nero, niego con la cabeza. - No, simplemente fue un tramite que no supe que se había gestionado. Nadie me obligó a nada, pero para ser exactos, yo tampoco leí nada, ni pregunté lo que no entendí de ese documento. - Un par de suspiros se sientes detrás de mi y el fiscal continua. - Bueno, quiero informarla que legalmente sigue casada con el señor Bocenati, que ha tenido una hija dentro del matrimonio a la que le ha puesto sus apellidos de soltera, por lo tanto supongo que no ha sido reconocida por su esposo, ¿no es así? -Llevaba mucho tiempo sin ver a Nero cuando me quedé embarazada de la persona con la que convivía, por lo tanto mi hija no es de Nero y no pude ponerle los apellidos de su padre porque fue entonces cuando me enteré que estaba casada y en ese mismo instante fue cuando pedí el divorcio del señor Bocenati. - Me estoy enfadando por momentos y esto no es bueno, no puedo dejar de tener la mente fría. - ¿Como conoció al señor Bocenti? - El fiscal también parece que se va calentado. - Le vi por primera vez en una fiesta y – El fiscal me interrumpe. – Esa fiesta, ¿era una reunión ilegal en una nave industrial? - Lo recuerdo bien, pero voy a jugar mi carta de mujer tonta e inocente. - Era en una nave, pero no se si era ilegal o no. Solo recuerdo que se paró la música y la policía nos hizo salir. - Cuando termino mi frase siento la risa de Nero. Giro la cabeza y nuestras miradas se cruzan por primera vez desde que he entrado en la sala. - Y después de eso, ¿que relación tuvieron? - Tengo que dejar claro que es un cabrón y no he tenido nada con él, pero tampoco quiero perjudicarle. La verdad, es inocua. - Me invitó a salir un par de veces y luego nos encontramos, por casualidad en Sevilla. - Vuelvo a girar, esta vez Nero esta serio y no me mira. - ¿Visitó la casa del señor Bocenati durante esas salidas? -Creo que no, pero no lo recuerdo con exactitud, hace ya un tiempo. - Y en Sevilla, ¿donde se alojo? -Con mi familia y luego un par de días con un amigo de Nero, hasta que... - Si, señora Gutierrez.- Me increpa el fiscal. Si digo lo que pasó en realidad será malo para todos, incluso para mí. - Hasta que mi estrés me hizo decidirme a cambiar de aires. - Y eso fue, ¿antes o después de contraer matrimonio con el señor Bocenati? - Antes. Luego comencé una relación con el tío de Nero y nos visitó una vez, entonces fue cuando hubo la confusión de papeles y acabé casada por error con Nero. - Creo que lo he salvado bien porque el fiscal ha parado de preguntar bastante rato y revuelve sus papeles con desesperación. - ¿Cual es su relación actual con el señor Bocenati, señora Gutierrez? - Una mujer joven, sentada al lado del fiscal me pregunta, ha mirado con desesperación al fiscal y parece que ella quiere acabar lo que no ha conseguido él. - Ninguna.- Me doy cuenta que si digo eso, entenderán que seguiré casada con él. - Bueno, la que tenga a través de mi abogado para volver a solicitar el divorcio. Nadie habla por un rato y el abogado de las derecha dice que no tiene preguntas para mi. Le conozco, fue el que me visitó en la clínica cuando dí a luz a Viki. Uno de los jueces de la mesa principal dice que me puedo retirar y el mismo conserje que me ha llevado hasta allí me devuelve a la silla en la que me espera Eva. - Me ha dicho un pajarito que lo has hecho genial. Yo tengo que testificar en un par de horas. ¿Nos tomamos un café después? - Eva me da un abrazo y desliza un papel en mi mano. Asiento con la cabeza y me da dos besos antes de que me vaya del juzgado. Salgo y abro el papel. Es una dirección.
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