Un Uber me lleva hasta la dirección del papel, es una panadería y allí no se que hacer. Entro y busco algo que me diga que hago allí. La señora que está detrás del mostrador me mira de arriba abajo. Voy un poco arreglada para ir a compara el pan, es evidente, lo hice para ir al juzgado. Ella me chista y me dice que lo que estoy buscando está en la acera de enfrente y que la contraseña es “Victoria”. Me da un vuelco al corazón cuando lo escucho y salgo corriendo, cruzo la calle sin mirar y casi me lleva por delante un coche, pero estoy tan nerviosa, que la adrenalina me fluye por cada vena. ¿Andrea? Corro y me meto en un portal. Allí me recibe un hombre enorme, vestido de traje n***o y con acento extranjero que no reconozco. Me corta el paso y choco contra su pecho, noto un arma debajo de la chaqueta del traje.
- Señor, no puede entrar aquí. Salga.
- Victoria, Victoria, Victoria. - Grito desesperada porque me ha cortado el paso y no se si Andrea está dentro de ese bloque. El hombre me pone una mano en el hombro y me habla, pero no entiendo que dice, le empujo y trato de entrar, vuelvo a gritar la palabra que me han dado como contraseña, pero no se aparta. La puerta de uno de los pisos de la planta baja se abre y paro de golpe. Mi corazón palpita tan fuerte que creo que se me va a salir del pecho. Al abrir veo salir a Enzo. Solo es Enzo. La verdad es que no tiene buen aspecto, está despeinado, tiene barba de varios días y va en ropa deportiva. Miro tras de él y no hay nadie más. Mis ojos se llenan de lagrima, y trato de dibujar una sonrisa, pero es mínima. Enzo aparta al hombre y me da un fuerte abrazo, tanto que me levanta del suelo. Él parece contento de verme, yo lo estaría también, pero no lo estoy, esperaba ver a Andrea.
- No me creo que estes aquí. ¿Como estas? ¿ Y mi sobrina? - Enzo siempre ha sido muy cercano, pero le noto más cercano, a pesar del tiempo sin vernos.
- Enzo, la contraseña. - No se ni que decir.- ¿Andrea? - Niega con la cabeza y mis ojos son un mar. Al notar que estoy a punto de romper en llanto me abraza.
- Ay, Reich, lo siento. No pensé. Me hizo ilusión y no me dí cuenta que podrías creer que era él. - Ahora si le devuelvo el abrazo y lloro, mientras el me lleva al interior del piso. El hombre grande de la entrada nos mira. Hacía rato que se había llevado la mano a la zona donde tenía el arma y cuando nos ve entrar al piso se relaja.
Enzo me sienta y se aleja. Al momento vuelve con un vaso de agua y se sienta a mi lado, pasa su brazo sobre mis hombros y mira la pantalla iluminada de un móvil. Estamos callados durante un buen rato, el mismo que tardo en calmarme y puedo ver donde estoy. Es una especie de apartamento pequeño, decorado con mucho lujo pero con ventanas pequeñas. Miro a Enzo y por fin puedo darle una sonrisa.
- Ya estoy bien. ¿Que haces aquí y por que he venido? - No quiero volver a nombrar a Andrea. No imaginé cuanto le echo de menos y cuanto le quiero hasta que he creído que podría volver a abrazarle. Enzo quita el brazo que tiene sobre mi y se coloca en el sillón. - La policía a ido cazando a los cabezas de la familia Peci desde que Eva dejó su trabajo y he tenido que esconderme aquí durante varias semanas. Los fiscales montaron la acusación en base a ciertos asuntos menores, en los que estabas en parte implicada y han dado por supuesto que con tu testimonio nos encerrarían a todos, pensando que usarías este juicio para vengarte por la muerte de Andrea. Pero se les ha escapado que tu eres parte de la familia y que nunca nos venderías.
- Vale. ¿Y por que estoy aquí, en este apartamento en este momento?- Le digo un poco defraudad por meterme en mierdas que ya no me incumben.
- Porque tenemos que decirte algo y no podían ver que eras tan próxima como lo eres de Eva. ¿Donde esta mi sobrina?
- Enzo, dime de una vez que pasa. Y la niña se ha quedado en el pueblo, con el matrimonio que me acogió.
- Reich, ¿eres consciente de que Nero no te ha buscado? Si el hubiera querido habrías estado aquí mucho antes. De todos modos se que no te vas a querer perder nuestra boda. Estábamos a punto de celebrarlo cuando estalló toda esta mierda y ahora tenemos que esperar que acabe. - Para de hablar durante unos minutos. Ahora que se había soltado se vuelve a callar. - Tengo que decirte algo.- Por fin prosigue.- Los hombres de Nero tiene ordenes de seguirte en cuanto te localicen y eso habrá sido en el mismo momento en que hayas ido a casa de tu familia. Ya no vas a volver a estar tranquila.
- j***r Enzo, tenias que haberme dicho eso lo primero. - Me levanto y voy hacía la puerta. - Me voy ahora mismo con Viki. - Espera Reich. - Me agarra del brazo para detenerme, pero me zafo.
- No te enfades, tengo a alguien que te acompañe, pero vuelve aquí, con nosotros, yo te protegeré como lo tenía pensado hace dos años. Déjame que haga esto por mi amigo Andrea.
Me vuelvo y le abrazo. Se que lo hice muy mal cuando nació Viki, pero no me arrepiento, he vivido muy tranquila estos dos años. Enzo llama al hombre que me paró en la puerta y le ordena llamar a Eduard. No me da buena espina, ese chico era soldado de Enzo y ahora está al servicio de Enzo. Me dice que el me llevará donde le pida y le comento mi duda sobre Eduard. Enzo me tranquiliza, me dice que de todas formas Nero se enterará y que al menos Eduard es un buen conductor y guarda espaldas. Me despido de Enzo y me subo a un todo terreno con Eduard.
- La dirección de destino.- Me dice el poniendo los dedos sobre la pantalla del GPS. Le miro y se que es inútil, pero tendré un poco de ventaja si le indico y no le doy dirección. Así hago, saldré del pueblo antes de que un montón de mafiosos lleguen y lo pongan todo patas arribas y molesten a las personas que tan bien me han tratado.