Capítulo 66

1458 Words

Cuando el jet privado de Ernesto Whitman tocó pista en Cedar Rapids, un viento cálido barrió el fuselaje como si intentara arrancarle los últimos restos de certidumbre. El empresario ajustó el nudo de su corbata gris perla —gesto automático— y bajó la escalerilla con la dignidad intacta, aunque por dentro le retumbaba una pregunta sin tregua: ¿Y si de verdad he fallado como padre? Su secretario particular lo esperaba con el Mercedes, y Ernesto pidió que lo dejara en la sede de su empresa en la ciudad: un edificio anodino de ladrillo beige donde una sala de juntas lo esperaba ya preparada, y donde la cita con sus indeseados visitantes tendría lugar. Necesitaba un terreno neutral lejos de la mansión de su yerno; desconocía cuánto veneno habría que extirpar. Ben, April, Jason y Evan esperab

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