—Esta bien intentémoslo —comentó ruborizada—. —¿Cómo? —Pregunta Pablo—. —Que lo intentemos —digo alzando la voz—. —Mentira, la primer a vez lo había escuchado —comenta sonriente— sólo quería escucharte una segunda vez. Ruedo los ojos ante su broma. —¿Sabes que hoy es el mejor día de mi vida? —dice Pablo alegre— ¡Por fin, cediste! —Hay ni que fuera tan complicada —comentó— sin embargo, tengo una condición. —Di la que quieras, te complaceré —dice feliz—. —Quiero que vayamos despacio —comentó— Estoy dando un gran paso, pero no me siento preparada para todo lo demás, no todavía. —Lo entiendo —dice pensativo— ahora necesito saber algo de ti. Si mal no recuerdo, muchas veces te he dicho lo que siento por ti, pero yo no se como te sientes tu, por eso quiero preguntarte algo ¿Re

