capítulo 6

1259 Words
Mi madre estaba tan contenta por la visita a la capital, que no dejaba de hablar sobre los lugares que quería que visitaremos. - Margarita, mi vida, no nos dar a tiempo visitar tantos lugares, pero te prometo que visitaremos todos los que podamos, pero primero tenemos que ir con Sergio, que es el hermano que está más cerca- dijo mi papá con una sonrisa encantadora mientras miraba a mi madre, y desee con todo mi corazón algún día encontrar una persona que me mirara así. - Esta bien, pero por lo menos la llevaremos a la catedral y el Zócalo - contesto con una sonrisa. Y mi padre solo así tío con un movimiento de cabeza. Al poco tiempo llegamos a otro ranchito, había también muy pocas casas, se encontaban dispersas a las orillas del rio, y ocultas entre las laderas que estaban cerca, no eran muchas nosotros nos acercamos a la que estaba más cerca del río, estaba hecha de piedra y cubierta con teja, a un lado se encontraba otra construcción hecho de carrizo, -¡ Buenos días!- saludo en grito mi padre y salió una señora mayor, vestía un vestido largo con flores y encima su mandil, en cuanto vio a mis padres sonrió. - ¡ Buenos días!,- contesto acercándose a nosotros mientras mís padres bajaban de los caballos- bendito los ojos que los ven, ya me había dicho mi lindito que venían - continuo estrechando sus manos- y fijándose en mi me llamaron para que me acercará. - ella es nuestra hija Priscila- dijo mi padre mirando a la señora y después mirándome a mi - ella es Obdulia, una gran amiga y pariente. - mucho gusto- dije acercándome a estrecharle la mano. - rechula que está tu miate ( así le dicen en algunos lugares de mi país a los niños)- mientras me acariciaba el cabello. - ¡ cómo no va estar chula!, que no vez los bien parecidos que son su padres, - llegó una voz desde atrás de nosotros y al darme la vuelta vi a un hombre con el traje típico de charro, la verdad me sorprendí, pues no había visto uno, según yo la gente ya no se vestía así; se acercó y saludo a mis padres y se acercó a mi - Hola pequeña, soy Herlindo - dijo agachandose a saludarme. - mucho gusto soy Priscila- dije en una sonrisa. Mientras esto pasaba doña Obdulia entró corriendo a su casa de carrizo donde hacia la cocina y salió con un itacate ( bolsa con comida y fruta) Y me lo entrego- Ten niña linda, lleva esto para que comas algo en el camino, el trayecto es largo y el guajolotero( camión donde se transportaban las personas a la capital, pero sobre el techo llevaban una canastilla donde echaban el equipaje y algunos animales, principalmente guajolote de ahí el nombre que la gente le había dando a los autobuses)no tarda en pasar- - ¡gracias !- conteste con una sonrisa enorme pues el olor de la guayabas me llegó inmediatamente. - Te pareces tanto a tu abuelita Juana, que siento que la estoy viendo - y me pellizco suavemente mi mejilla. - ¿ conoció a mis abuelito?- pregunté sorprendida. - claro que si, al menos los paternos, Juanita era mi prima , y a la familia de tu mamá no por que viene de la capital, pero de seguro han de ser muy buenos, mira como es de educada tu mamá y quiere mucho a tu papá - me contó mientras la miraba. Entonces noté que no sabía casi nada de la familia de mi madre, ella en algunas ocasiones me platico que algo sobre mi abuela, pero nada más, estaba sumida en estos pensamientos cuando mi madre me hablo. - tu padre ya ha amarrado los caballos, vamos hacia allá - me señaló un camino- para llegar a la carretera que pronto pasa el camión. -¡ no vemos! - grite dándome la vuelta para despedirme de los señores, que también eran familia y que apenas hoy pude conocer. No había transcurrido mucho tiempo cuando pasó el camión, apenas se detuvo nos subimos inmediatamente, mi madre me llevo hasta unos asientos disponibles mientras mi padre pagaba el pasaje, después busco un asiento hasta el fondo. El movimiento que hacia me sorprendió, no se sentía para nada como montar el caballo, de no ser por el paisaje que iba cambiando creería que estábamos en el mismos lugar, al poco de mirar por la ventana me sentí un poco mareada. - no veas tanto por la ventana, la velocidad del camión es rápida y al ser tu primer viaje te puedes marear e incluso tener nauseas- dijo mi madre atrayendo mi atención. - de hecho ya lo senti- dije sonriendo. - comete algo de lo que te dio Obdulia - y me miro con ternura. - oye mami, ¿ te puedo preguntar algo? - claro, dime - y centro su atención en mi - ¿ cómo vivías antes de casarte con papá?- pregunté algo dudosa, e inmediatamente vi sus ojos critalizarse conteniendo alguna lágrima traiciónera, en ese instante me arrepentí de haber preguntado pero ella contesto inmediatamente. - Pues verás, yo soy la única mujer de cuatro hermanos, y la menor de todos, por ello era la consentida de la familia, me mimaron en todos los sentidos, porque también tenían la esperanza de que me casará con alguien de más posibilidades, como crecí en la capital y mi padre tuvo un rango alto en el ejército nosotros también teníamos muchas posibilidades, y créeme que lo habría hecho porque adoro a mi familia, pero la vida me llevo a conocer a tu padre y después de algún tiempo de conocernos el fue a pedirme en matrimonio, mi padre se negó ya que había arreglado un matrimonio con el general en cuanto cumpliera yo la mayoría de edad, un hombre muy mayor para mi, al enterarme huí de casa pero tu padre no estuvo de acuerdo, quería demostrarle a mi familia que era digno de mi Y no quería que cayera en la deshonra, así que ese mismo día nos presentamos ante tus abuelos para pedir su consentimiento, pero apenas llegamos mi hermanos me apartaron y lo golpearon hasta casi matarlo, incluso a mi me dieron unos cuanto y me encerraron en mi habitación hasta que llegará la fecha de la boda, ya que faltaba un mes para que llegara mi cumpleaños y el general ya había fijado que ese mismo día se celebrará la boda, estuve desolada todo ese tiempo sin saber de tu padre , ataque un día antes de la fiesta mi madre entró y me dijo que me entendía muy bien y que sólo quería que fuera felíz, así que me ayudo a escapar, me dio dinero y algunas de sus joyas, al igual que la dirección de donde me estaría esperando tu padre - y secándose una lágrima que había escapado- lo único que me duele es que aunque haya crecido tan felíz con mi familia , nunca podré regresar a esa casa.- entonces la abrace - creo que aunque haya pasado eso, siempre te quedan mami, porque eres muy buena- dije con una sonrisa intentando consolarla. - sólo espero que me perdonen algún día, - contesto abrazandome con un intento de sonrisa. Ahora comprendía porque casi nunca hablaba de sus padres, y porque sus modos eran tan diferentes a los de las personas de los ranchitos vecinos, incluso un poco diferente a los de mi padre.
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