capítulo 5

1347 Words
Desde aquel trágico día, las cosas en el rancho cambiaron demasiado, mejor dicho, mis padres cambiaron , las restricciones las conocí apartir de entonces , no podía estar sola en las siembras, ni cabalgar sola por las orillas de río y mucho menos ir a visitar la casa de Ponciano, apenas el sol empieza a ocultarse entre la loma yo ya debía estar dentro de casa, por primera vez en años sentía frustración y fastidio, ninguno de los dos me daba una explicación y cuando intentaban sacar el tema lo evadian en segundo o se retiraban diciendo que tenían que hacer algo, en una ocasión incluso debido a mi insistencia mi padre me dijo que porque el mandaba en casa y tenia que obedecer; y aunque trataba de hacerles caso, porque tonta no era, sabía que algo los angustiada, pero creía que exageraban, ya que en algunas ocasiones me escapaba en la madrugada. - Mamá, ¿hoy si puedo ir a nadar al río?- dije con esperanza de que mi madre accediera - No Prici, sabes que no puedes andar solo, y ahora estoy algo ocupada, ¿ te parece si vamos en una hora?, sólo déjame terminar de cocer el nixtamal - Pero, para cuando termines el sol ya se está ocultando- dije haciendo pucheros- porque no me adelanto y me alcanzas después. - sabes que tu papá no le gusta que andes sola, y menos en el río. - ¿ pero porque?, me se defender sola muy bien, sólo dile que me de mi arma. - hija que sepas como usarla no quiere decir que sepas defenderte , menos si te toman por la espalda - no sólo se usarla , Ponciano me enseñó algunas cosas para pelear- dije tratando de convencerla - no mi vida, se que esto no es fácil, nada de todo lo que está pasando, pero hay algunas cosas que no debes de saber y lo que hacemos es por tu bien- me contesto acaraciadome la mejilla. Entonces solo me Di media vuelta y me aleje de la cocina con mi humor espantoso ya que cada día que continuaba encerrada literalmente , emperoraba como me sentía. Los meses seguían transcurriendo, y la rutina diaria era temprano a la siembra con mis padres y volver a casa sin despegarme de ellos. Esa noche como en algunas otras ocasiones espero a que mis padres se duermieran, salí cuidadosamente de la casa, ensille mi caballo y cabalgue enmedio de la oscuridad de la noche con el corazón latiendo de alegría y a la vez de miedo a que mis padres notará mi ausencia, pero la sensación de libertad se sentía tan bien y el viento frío acariciaba mi piel y me fascinaba. Cabalgaba y por lapsos cerraba mis ojos tratando de sentir cada cosa que pasaba en mi alrededor, en una de estas ocasiones que cerré los ojos , no noté la rama de casahuates a las que me aproximaba y sin previo aviso el golpe me derribó de la montura. Estaba precisamente levantándome de mi rápida y abrupta bajada del caballo , cuando escuche una voces deteniendo mi caballo. -¡ohh!¡ohh!- dijo una de ellos -¿ crees que Roman ande por aquí?- dijo otro. - no lo se, hay que averiguarlo- contesto el otro Quise salir corriendo pero al tratar de asentar el pie me dolía horrores, así que tratándose el dolor me arrime al tronco del arbol, y haciendome un ovillo permaneció lo más quieta posible. Pasaron a un lado y se dividieron los caminos para revisarlos, sabía que no podía arriesgarme a correr a casa, si alguno me encontraba estaría perdida, así que quede ahí soportando el frío por un buen rato, mis piernas estaban por entumecerse de tanto estar en la misma posición, pero no planeaba moverme ni un centímetro, de pronto escuche un tropel y al poco aparecieron sus siluetas, eran los 4 que volvían. - No se ve que haya nadie- dijo uno - ¿ qué hacemos con el caballo?- pregunto el que lo traía. - Dejenlo, no podemos levantar más los sospechas de Román, aún son sus tierras- contesto el que parecía ser el líder. - podemos llevarlo con nosotros, diremos que llegó solo y así nos dara una recompensa- dijo riendo el último - dudo que le den al jefe lo que quiere de recompensa, esos ojitos verdes- dijo dando a carcajadas - ya hagan silencio, es hora de irnos antes de que nos descubran- dijo el líder arreando su caballo y dejando atrás a mi caballo. Cuando estuve segura de que se habían marchado intente ponerme en pie y aunque fue doloroso llegue hasta el caballo y me monte, todo el camino de regreso lloré amargamente, pues por fin entendi porque mis padres me protegían tanto y no me querían dejar ni a sol ni a sombra. Ala casa llegue casi al amanecer, por suerte mis padres aún no despertaban y llorando en silencio por el dolor de mi tobillo entre a la casa, al llegar a mi cama me tape de pies a cabeza y deje que el calor de la cobijas me arrullaran. - Buenos días mi vida- escuche la voz de mi madre entre sueños- vamos dormilona despierta, te tengo una buena noticia- dijo jalandome las cobijas. - mami me puedes dejar dormir otro rato, luego me cuentas la buena noticia - conteste volviendo a cubrirme con la cobija. - no hay tiempo para flojera, hoy saldremos a pasear y¿ sabes a donde? - al río o a la casa de Ponciano - dije algo contenta. - No, ¡ iremos a la capital!, ¡tu primer viaje a la capital!- dijo con mucha alegría - alistate mientras hago el desayuno, que entre más pronto salgamos mas a buena hora llegaremos y tendremos tiempo de visitar algunos lugares que quiero que conozcas. - ¡ de vardad mamá!- dije levantándome de la cama de un salto, pero mi tobillo me falló y caí de sopetón - ¡ hija estas bien!- grito mi madre. - creo que no- dije agarrando mi tobillo ( el que me lastime anoche) - Por eso no deberías de brincar asi- dijo mi padre acercándose para ayudarme a levantarme. - cor por la pomada para sobarle- dijo mi madre saliendo inmediatamente. - creo que deberíamos de posponer la salida- dijo mi padre mirándome - no porfavor- dije suplicando y haciendo pucheros- en verdad no duele mucho, quiero conocer la capital. Al poco entró mi madre y me sobo el tobillo cubriendolo con una venda después. Vamos a desayunar que el tiempo pasa muy rápido y el camino hasta la carretera es largo y si le sumamos la esperara a que pase el transporte. Pronto estuvimos listos y mi padre fue a asegurar que los animales estuviesen bien amarrados y con suficiente comida para el día, mientras volvíamos. El camino que tomamos me era desconocido, pero aún así estába bien marcado, señas de que era muy transitado y no lo había notado, estaba empezando a aburrirme cuando llegamos a un puente hecho de piedra. -¿ estamos cerca?¿ y quienes pasa por aquí aparte de nosotros?- pregunté. - si estamos cerca, y los vecinos de nuestro rancho también utilizan estas veredas, pues se acorta más para llegar a donde pasa la carretera, antes aquí pasaban, por eso está este puente , pero hace apenas uno años cambiaron la ruta, pues este carretera es muy solitaria, encambio la nueva pasa por muchos pueblos hasta llegar a la capital- contesto mi padre. - y ¿porque de pronto vamos a la capital?- pregunté - se que estas muy aburrida por la situación que se ha estado viviendo y como pronto será tu cumpleaños quiero que la conozcas y también que conozcas a tus tíos, desde que se fueron tampoco los he visto, sólo cartas que nos enviamos de vez en cuando- contesto papá. - además la esposa de tu tío Sergio acaba de dar a luz, conoceremos al nuevo integrante de la familia- agregó mamá con una sonrisa.
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