Me he cansado de tocar la puerta de la biblioteca y pedirle que me abra para poder conversar. Su silencio me suplicó a gritos que lo dejara tranquilo así que eso hice. Entiendo que esté molesto conmigo, pero pensé que todo se solucionaría rápido si aclarábamos la situación lo antes posible. En cambio, ahora mismo paseo sola por el costado de la casa escuchando a Camila en mis auriculares. —Si antes de llegar a ti me tuve que perder y cuantas vueltas di…—canto bajito la estrofa de la canción Este momento y tomo un sorbito del cappuccino que me han rechazado de forma olímpica. Camino por la hilera de parras ligeramente iluminadas en los postes y me pongo a pensar en todo lo que he vivido hasta el momento. ¿Saben? A veces siento que hay algo mal en mí. Mauro me dio una vida de sufrimiento

