El exquisito olor a panqueques recién hechos, pan con mantequilla y café molido hacen que mi estómago gruña con muchas ganas. Miro la mesa servida de la cocina y sonrío. —Siéntense, hijos—dice Alice limpiando el filtro de la cafetera—. He cocinado unos deliciosos panqueques con dulce de leche y una taza espumeante de cappuccino para mi bella Abril. —Gracias, Alice. Eres muy dulce—digo abrazándola. —De nada, cariño. Espero te gusten—sonríe y camina para abrazar a Marco—. Y para mi guapo figlio, he preparado unas tortitas y por supuesto, tu café favorito. —Cappuccino con canela, mamma—dice Marco tomando la taza y deleitándose con su sabor—. Grazie mille. —Bueno, veré que tal están estos panqueques—me saboreo y acomodo mi plato. La conexión que siento al probar el primer trozo es insta

