4 "Vete al carajo"

2694 Words
El programa termina y me permito suspirar, estoy cansada. Anoche casi no dormí nada porque Cy me mantuvo despierta con la justificación de que debíamos hacer un bebé. Y creo que lo hicimos bien, fue una ardua y exquisita tarea. Sonrío sola, suspirando. Hasta siento mi cara arder. Fue una espectacular noche. Estoy enamorada como nunca creí que podría estarlo. Hace mucho le dije adiós a mí putería acérrima y me abracé al calor que sólo Cy puede ofrecer. Sí, me cayó en la cara mi propia saliva. Ya saben que nunca deben negarse a beber un agua porque terminarán por hacerlo, así como yo. Philips apoya su mano en mi hombro, me sobresalto. —Hermosa como siempre, Jaden —Cups ha sido muy amable conmigo desde siempre, aunque debo admitir que Cy tiene razón cuando dice que él me coquetea, porque sí, lo noto—. La mejor animadora del momento. Me incomodo un poco y doy varios pasos hacia atrás para que deje de tocarme. —Gracias, sólo hago lo que mejor sé hacer. —Apuesto que sí —sonríe. No puedo negar que el sujeto es muy atractivo con su cabello n***o perfectamente peinado y su barba bien sacada—. Me estaba preguntando si esta noche podrías acompañarme a recibir a Emilia Lauren, muere por conocerte y le dije que estarías encantada de ir a verla. ¿Qué? Emilia Lauren es una mítica animadora, una leyenda de la televisión. Paparazzi número uno de Alicia Coll. Y que ella sea quien quiera conocerme es un honor. —¿Ella... ella quiere conocerme? El pelinegro asiente con una sonrisa en la cara. —Jay, pero parece que tú eres la única que aún no se da cuenta de que eres un ícono del periodismo actual —Me habla muy tranquilo, incluso toma un mechón de mi cabello y juega con él, ese gesto me incomoda aún más, se acerca demasiado—. Emilia es una leyenda, y tú lo serás. Es normal que quiera conocerte ¿no? Eres de las más exitosas comunicadoras. Asiento, me gusta escuchar comentarios positivos sobre mí. Lo que no me gusta es lidiar con hombres que saben que tengo pareja y aún así intentan entrar por mis ojos a como dé lugar. —Vale, iré contigo a recibirla... ¿Pero en dónde? —Al aeropuerto, luego la llevaremos a su hotel y cenaremos con ella ¿Te parece? Asiento. Claro que sí. Es una enorme oportunidad, teniendo en cuenta que quiero ganarme las cosas por mis méritos y no porque sea hija de Jackson Walker. —Perfecto, te busco... ¿Dónde vives? Me quedo callada. Se trata de Philips, no creo que vaya a utilizar mi dirección para aparecerse por allá cuando se le venga en gana. Soy una mujer comprometida, y él debe tener algo llamado dignidad ¿Cierto? No lo veo siendo un insecto molesto. Además de que siempre ha sido muy respetuoso. A las cinco de la tarde mi hermano está haciendo una torta conmigo, y no porque yo pueda ingerirla, sino para complacer a Vitalis que quería salir a comer wafles con helado y yo me negué a la idea para no regresar tarde y estar lista para el compromiso con Philips y Emilia. El rubio nos mira desde el otro lado del mesón, se ve encantado con la imagen que traigo ahora, estoy despeinada, con una camisa gris suya de la banda, un leggings n***o, descalza y llena de harina. Claro, soy la digna representación de Cenicienta en sus jornadas laborales. Tyler también está aquí y se me hace que ha estado mirando mucho a mi hermano, o son cosas mías tal vez. Llegó hace unos minutos porque Cy lo llamó, estuvieron conversando hasta que una llamada los interrumpió. —Creo que mister baquetas te mira mucho. —susurro muy cerca del moreno. —Shu... No seas indiscreta, por supuesto que no. —Claro que si, no estoy loca. Cy se echa a reír, por suerte Tyler habla por el celular y no está pendiente de lo que sucede de este lado. —Poseida, deja a tu hermano en paz. Él es feliz ocultando su homosexualidad. —Gracias, Vitalis. No ayudas con esto. —Se queja Tobías. Yo me echo a reír cuando veo al moreno obstinarse con nosotros. —Él dice que siendo n***o no puede permitirse ser... —Jaden, cierra la boca ¿Puedes? —Se pone de mal humor. La paleta de madera se le cae y maldice—. Carajo, me voy de aquí. —No, espera, hermanito —Intento atraparlo pero me evade—. Míster mariposa, no te vayas. Cy me mira en una clara señal para que deje de molestarlo. El moreno recoge su morral y sale del departamento azotando la puerta. Ah caray. Tyler voltea a vernos y se despega el celular un momento de la oreja para hablar con nosotros: —¿Por qué se fue? —Es gay y no quiere aceptarse como es. —suelto. —Jay. —advierte el rubio. Odio que Cy haya desarrollado un instinto de protección con Tobías, casi que quiere ser él su hermano. Y no es que esté celosa porque no es así, es que no quiere dejarme actuar en mi labor de hermana mayor nunca. —¿Sí es gay? —Sus ojos se abren tanto que me causa gracia— Dios mío, es la mejor noticia que he recibido. Me echó a reír. Veo al castaño decir algo más al celular y cerrar la llamada completamente, deja el dispositivo sobre la mesa del centro y me atiende por completo. Muy atento. —Si te metes con mi hermano y haces que se acepte te pagaré. —Tyler, no. —Ese es Cy— No hagas ninguna estupidez. —Poseída, ni siquiera tienes que pagarme. Encantado lo haré. Me río emocionada. ¡Sí! —Sólo no le rompas el corazón. —Tyler, no te metas en eso. —Sigue Cy preocupado— No es bueno jugar con las personas como si fueran personajes de un videojuego. El rubio está serio ahora. Cy siempre abogando por todos, evitando problemas y siendo un buen ciudadano... Ah, pero le rompió la nariz a mi ex jefe. Ironías de la vida. Inmoral. —Solo quiero que mi hermano deje de autoflagelarse por sentirse diferente, quiero que se acepte y se dé cuenta de que ser homosexual no está mal, y que su color de piel no tiene que impedirle amar a alguien. Nadie tiene que juzgarlo, es su vida. —suelto medio irritada— Su vida será una tortura, buscará a una mujer para intentar ser algo que no es y tendrá hijos y... Será muy, muy, muy infeliz, no quiero que mi hermano se pudra en una estúpida idealización solo por seguir una normalidad. »Quiero que termine de darse cuenta que es gay y que está bien serlo, que se acepte. No será una mejor o peor persona por ello, yo quiero verlo feliz. —No es tu batalla, Jaden. No puedes meterte en algo que no te incumbe —Se enoja. Él es así, malcriado y metiche— Cada quién se salva como puede, cuando quiera. Nadie peleó tus batallas por ti ni por mí, nosotros solos lo hicimos. —Es mi hermano menor. —Ni siquiera siendo tu hijo, deja de meter las narices en su vida, Jaden. Él sabrá qué hacer después, déjalo afrontar su problema interno. Es un proceso largo. —¿Pero sí puedo acercarme a coquetear con él? —Ese es Tyler. Hasta había olvidado por un momento que él seguía aquí. —Sí. —No. —Cy habla fuerte. No dejamos de mirarnos ni un segundo en una clara guerra visual. —No te metas, Cy. Es mi hermano. —Haz lo que te dé la gana entonces, al final nunca haces caso y terminas cagando todo. No vengas arrepentida después porque no voy a escucharte. El rubio me da la espalda y camina enfurecido hacia nuestra habitación antes de encerrarse allí. Tyler me mira medio asombrado. —No le hagas caso. —le digo yo— Solo ayuda a mi hermano para que se acepte ¿Vale? —Encantado, poseída. No será ninguna molestia. Me guiña el ojo antes de despedirse de mí con un abrazo y se va. Termino el pastel yo sola. Después de una hora entro a la habitación, Cy tiene los audífonos a máximo volumen, puedo oír lo que escucha él desde mi posición. Se va a quedar sordo un día de estos. Chequea algo en su tablet, está sentado en el puff de la esquina. Mantiene su rostro serio. Lo veo de reojo cuando paso al baño, ni me mira y eso me cae mal. —Mira, idiota —Y no me escucha. Claro, a ese volumen ningún humano normal lo haría—. Ahora eres sordo intencionalmente. Avanzo contra él y me siento sobre sus piernas como puedo, lo veo luchar para que la tablet no se le caiga, evito reírme para no avivar su mal humor. Entonces lo abrazo, y me aferro a su cuello, arrancándole uno de sus Airpods. —No estoy de humor. —gruñe. —Porque eres un amargado entrépito. —le digo— Sólo quiero ayudar a mi hermano. —No es tu deber hacerlo despertar, porque no es algo sencillo. Es su sexualidad ¿Te imaginas las batallas internas que tiene? No es fácil saber que eres de una manera y te sientes de otra. Y tu le enviarás a un diablo para que lo haga dudar aún más, eso no se hace, déjalo que él solo se dé cuenta —responde—. No es un niño, es un adulto. Y te aseguro que muy pronto sabrá lo que hará con su vida. Me quedo callada, porque tal vez tiene razón. —¿Acaso pensaste en lo mucho que se va a enojar si se entera de que le enviaste a Tyler? ¡Y a Tyler! Jay, Tyler es un puto... Es un enfermo promiscua, lo amo y es mi hermano pero ¿Qué pasa si le pega alguna mierda? ¿O... Si tu hermano se enamora y él le rompe el corazón? Tu serás la única culpable. Ay carajo, eso sí me asusta. Tobías es bastante sensible, la abuela Marsella y papá dicen que se parece mucho a mamá cuando estaba joven. —No puedes pretender ser la salvadora de todos, Jaden. Cada quien tiene una vida, y cada quien ve como la vive. Asiento, sí tiene razón. —Lo siento. —Lo siento no. Ya Tyler está en guardia, y ahora que sabe que Tobías es un gay interno hará lo que sea para obtener lo que quiere y sacarlo del clóset. —¿Tan malo así es? —No es una mala persona, pero no va en serio con nadie nunca. La única manera es que se enamore de tu hermano por un milagro. Pero yo nunca lo he visto enamorado, así que no es muy seguro. Ay. Y hundo mi nariz en su cuello tratando de esconderme de la cagada que he cometido, rodea mi cintura con sus manos después de dejar la tablet en la mesita de al lado. Mi celular repica desde afuera e imagino quién puede ser por la hora. Aún no le he dicho a Cy que Philips vendrá a buscarme para ir a recibir a Emilia Lauren. Pero no creo que le agrade mucho la idea. —Cy. —Dime. Me despego un poco y lo observo a sus ojos azules, él es tan hermoso. Parece un ángel tallado a mano por los Dioses griegos, un príncipe azul. Un ángel delicioso con.. Ya, basta. —Iré con Philips a buscar a Emilia Lauren al aeropuerto porque ella quiere conocerme. Me observa algunos segundos, serio. Lo veo pensarse algo pero luego asiente. —Vale. No me lo puedo creer. —¿Estás bien? —pregunto. Evaluando cada detalle de su cara. —Sí, claro. Estoy muy tranquilo sabiendo que mi prometida saldrá con un imbécil que quiere acostarse con ella, no es nada. —Cy... —Ve, entiendo. —Amor. —Jay, no pasa nada. Ve, confío en ti. Te amo. Y lo beso. —Te amo, sólo a ti. Me casaré contigo y te daré mil niños como sea, no me interesa lo que tenga que hacer con tal de ser la madre de tus hijos ¿Y sabes por qué? Porque tú eres el amor de mi vida. Él sonríe ampliamente antes de abrazarme. *** Philips me observa de pies a cabezas cuando salgo del edificio, el sujeto sonríe antes de entregarme una tarjeta blanca, la observo bien y me doy cuenta de que es una identificación, un permiso especial para entrar al sector de aterrizaje del aeropuerto. —Te ves hermosa esta noche, Jay. —Gracias. Soy consciente de que Philips me ha estado rondando los últimos meses, pero creo que no había prestado la suficiente atención como para que llegara a importarme esa situación. Hasta hoy, porque sé que Cy es un sujeto tranquilo, amable y perfecto, y saber que llegó a romperle la cara a este hombre por celos hace que todo se me revuelva. El pelinegro aún tiene el parche en la nariz y casi siento pena por él. De alguna manera es mi culpa. Philips siempre ha sido muy amable conmigo, desde que trabajé para él en Forbes. Sin embargo, hubo algo que cambió en su actitud hacia mí el último año, eso sí lo noté. Era más distante y frío, pero de hace unos meses para acá empezó su revoloteo conmigo. Y no lo entiendo. Abre la puerta de su auto para mí y entro, él da la vuelta para subirse también. Entonces aprovecho de darme un buen vistazo de su trasero. Oh, Philips, pero si estás cómo quieres... ¿Por qué no lo había notado antes? Se sube, me coloco el cinturón de seguridad cuando él lo hace. —¿Y Cy? —pregunta. Volteo a verlo, extrañada por completo. —Bien. —¿De verdad van a casarse? Entonces le enseño mi mano, el hermoso diamante en mi dedo anular lo deja en silencio algunos segundos. —Vaya... Tendrás que soportar demasiado, he visto las relaciones de estrellas irse al carajo. Y te aseguro que la de ustedes terminará en algún momento. No es fácil relacionarse con una estrella de Rock, menos una que vive en un edificio común de baja categoría. ¿Qué? El asunto de donde vivimos es otro asunto que dejaré para después, pero no daré ningún tipo de explicación por la sencilla razón de que eso a este sujeto no le interesa. —Yo lo amo, él me ama... Nada va a salir mal, querido. Voltea a verme al escuchar la palabra más dicha por la estrella de rock. —Son idénticos algunas veces. Me echo a reír. —Creeme que no, simplemente utilizo sus actitudes de Diva cuando hay algún imbécil en mi camino diciendo estupideces, como tú ahora. Ese comentario mío lo deja perplejo. Vuelve la vista hacia mí, algo apenado. —Jay, yo... —No, te diré una cosa, Philips. Te tengo aprecio pero no por eso dejaré que le lances mierda a mi relación, Cy te partió la nariz, pero yo soy mucho peor, te lo aseguro. Así que en cuanto vuelvas a intentar sembrar dudas acerca de mi boda, vuelvas a coquetear conmigo o siquiera se te ocurra decir algo de Cy te cortaré la cara con la primera botella que me consiga en el camino ¿Me oyes? —El tipo se queda mudo, ni siquiera ha arrancado el auto. Tiene los ojos puestos en mí— Soy una maldita mujer cuando quiero, así que pórtate bien y no lo lamentes después. Mi celular vibra con una llamada entrante, es Cy. —Cambié de opinión, no quiero que vayas. —Dice apenas atiendo. —Tu también vete al carajo. Y cuelgo de mal humor. ¿Y qué tal el cap de hoy? ¿Les gustó? Nos leemos prontis🌞
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD