JADEN WALKER
Soy de las personas con peores ideas que puedan existir en el mundo, también de las más tercas.
Y sí, ya sé que Cy me lo dijo.
Qería intentar por milésima vez encajar en la familia Fowlder, pero tal parece que nunca será así.
La madre de Cy me observa de arriba a bajo, siempre lo hace. Y sin vergüenza alguna, no le interesa que me incomode con su explosiva manera de asesinarme con la mirada, yo le sonrío muy cínicamente.
—¿Por qué me odias? —Hace mucho que dejé de tratarla con formalidades, porque si ella no me respeta pues yo tampoco—. Si no le he hecho daño a Cy.
Ella voltea hacia atrás, hace unos minutos que Cy y sus hermanas fueron a reunirse con su padre en el despacho de la mansión. Esos tres hermanos son muy unidos aunque chocan demasiado porque las dos hermanas son una versión de Cy, y se podrán imaginar a tantos engreídos juntos.
Explosión nuclear.
—No me gustas para mi Vitalis. Él merece más que tú.
—Usted no me conoce ¿Cómo puede decir eso? ¿En qué se basa?
—Tienes cara de zorra, eso pasa. —Escupe con desdén, su sinceridad no me sorprende, siempre ha sido mala conmigo— Y tu manera de comportarte, eres una recorrida. Se ve de aquí a China que eres una zorra, no eres decente.
—Sí, tiene razón. —Hablo fuerte, comienzo a irritarme. No sé qué hacer ya, esta señora no me quiere ni regalada y nunca pierde la oportunidad para hacerme sentir como una cucaracha. Ahora he decidido que no intentaré caerle mejor, simplemente seré yo misma, como ha debido ser siempre, y me vale mierda si le caigo peor— Soy una recorrida, me he acostado con tantos hombres que no puedo ni sacar la cuenta, fui drogadicta desde los quince años hasta hace nada y Cy y yo fuimos primero amigos con derecho, soy una zorra y él lo sabe. Nunca he intentado ocultar el sol con un dedo, y ¿Sabe algo, señora? Me siento orgullosa de todas mis cagadas, porque eso me hace ser humana. Y he aprendido de ellas para mejorar como persona. Por como habla me imagino que debe tener una aureola de angel ¿Verdad? que nunca se ha equivocado en su vida y pues la felicito — Está bastante desencajada, me mira impactada, callada—. Yo por mi parte sé que no soy el mejor partido para su hijo, pero quiero ser buena para él y cada día lo intento con más fuerzas ¿Cree que no tengo complejos o miedos? Él es un excelente hombre y quisiera estar a su altura, quisiera ser lo que él merece aunque sé que no lo soy.
»Extrañamente él me quiere, ni yo misma me lo puedo creer. Y eso no me basta, tengo un miedo constante de que él se dé cuenta de que no soy la mujer que necesita, eso sería maravilloso para usted ¿No? Pero mientras eso no suceda seguiré intentando ser la mejor novia o la mejor esposa para él, porque lo amo. Y yo nunca había amado a nadie en mi vida. Así que le diré una sola cosa: Váyase a la mierda, porque si ni el mismo Cy me ha apartado de su vida usted mucho menos.
Cuando termino de hablar tengo que tragar saliva para evitar llorar, me frustra saber que la madre del hombre al que amo me odia solo porque le causo una impresión que si bien es cierto que no está tan lejos de la realidad también es cierto que me he autocorregido.
—Al menos sabes que no eres lo que él merece. Que no eres suficiente y que algún día se dará cuenta de eso y tendrá que reparar el error echándote de su vida, y aquí estaré yo para celebrarlo.
Me le quedo viendo, enojada.
—¿Pero qué carajo le estás diciendo, mamá? —Cy camina rápido hacia mí, sus hermanas vienen detrás. Las mejillas se le encienden de inmediato, una vena en su frente resalta. No me fijé cuando todos salieron del despacho y ahora presencian todo—. Deja de meterte con Jaden ¡Entiende que es mi futura esposa!
Las otras dos rubias se miran entre ellas avergonzadas, nos conocemos sólo por videollamada. Cy y yo siempre hablamos con ellas, y ahora que por fin están en la ciudad querían conocerme en persona.
Pero cuando llegamos ellas ya estaban con su padre así que Cy entró directo, sin saludar a su madre siquiera.
—Cariño...
—¡Y UNA MIERDA! —Exclama, me sobresalto— Respétala. Respétala, mamá. Hazlo o te olvidas de mí para siempre.
—¿Me gritas por esta golfa?
—Mamá —La rubia menor interviene. Se llama Viviana—. No la conoces bien como para...
—Tampoco quiero.
—Es todo, nos vamos, Jay. —Atrapa mi mano pero yo no me muevo. Él voltea a verme.
No sé si es que soy estúpida, pero no voy a poner a Vitalis en contra de su madre a pesar de que tiene casi dos años siendo una perra conmigo. No voy a dividir a su familia.
—Entiendo a tu madre, Cy. Yo tampoco querría que un hijo mío anduviera con alguien como yo.
—Jay...
—No, Vitalis. Ella sólo quiere lo mejor para ti, no tienes que gritarle sólo porque no me acepte. Es tu madre al final.
Él se me queda viendo. Luce confundido.
—Yo me iré porque no soy bienvenida aquí, pero quédate tú.
—Jay, no te vayas. —Esa que habla es Victoria, la hermana mayor de Cy.
Me encojo de hombros, mirando a Mir, la vieja me observa avergonzada.
Bruja.
—Nos vemos en casa ¿Bien? —Le doy un beso rápido en los labios, el sujeta mi mano aún—. Iré a visitar a mi mamá...
—Iré contigo.
—Quédate con tu mamá y tus hermanas. Aprovecha de compartir con ellas antes de que te vayas otra vez. Sales en cuatro días.
—No me quedaré si tú...
—Discúlpame, Jaden. —La voz de Mir nos impacta a todos.
Cy y yo volteamos a verla. El rubio la observa fúrico.
—Lamento mucho ponerlos en esta situación. Intentaré... ser menos descortés.
Eso sí que me sorprende, pero yo ya no quiero estar ni un segundo más en este lugar. Así que sólo asiento hacia ella, creo que me daré por vencida. Nunca encajaré aquí.
Miro a Cy de nuevo y me despido.
—Te llamaré si a papá se le ocurre hacer algo ¿Vale?
—Jay...
—Te amo.
Y me voy.
Intento ser fuerte para no llorar, pero fallo. Es difícil para mí nadar contra la corriente, intento ser la mejor mujer para Cy cada segundo de mi vida pero no es suficiente, nunca lo es. Desgraciadamente tengo que vivir con el pasado en la espalda, y me pesa ya, no quiero seguir cargándolo. Constantemente me siento acomplejada por ello y esta vieja bruja siempre me lo saca en cara. No sé hasta cuando pueda soportar ser insuficiente.
Pero mientras tanto daré lo mejor de mí. No dejaré que nadie apague mi luz.
Jamás.
Tomo un taxi hasta Manhattan porque no traje mi auto, la mansión de mis padres es enorme. Llevo casi una semana sin verlos y sinceramente comienzo a extrañarlos.
Llego más rápido de lo que espero. Mi ánimo mejora con los minutos, pero en cuanto atravieso la entrada observo a varios de los guardaespaldas de papá hacer guardia frente a la entrada.
Y eso me preocupa.
—¿Qué sucede?
Se miran entre ellos. No saben si responderme, pero al final lo hacen.
—La señora Camille no ha parado de gritar y arrojar cosas adentro, Jack nos dijo que estuviéramos pendientes si él grita.
¿Qué?
Abro la puerta de la mansión con la llave que ellos me dieron. Y cuando entro observo a mamá dar vueltas por toda la sala, se ve enojada y preocupada. Papá está sentado en el sofá como perro regañado.
Definitivamente muy raro todo esto.
¿Qué pasó aquí?
En cuanto notan mi presencia se detienen, ambos me miran sin expresión. El silencio reina en el área y mi cara se deforma con lo que capta mi atención, hay una prueba de embarazo en la mesa de cristal del medio.
—No me lo puedo creer —suelto con emoción—. ¿Cómo es posible?
No puedo describir la emoción que se asienta en mi pecho. Saber que mamá está embarazada es de las mejores noticias que he recibido últimamente, aunque aún no me lo confirman, pero verle la cara amarrada lo dice casi todo.
—No digas nada, Jay. —Esa es mamá.
—Los viejos aún están buenos, yo creía que estabas piche, pa'.
Él se ríe, mamá la mira mal.
—No puedo tener un hijo a los cincuenta y dos años, Jaden. Mi hijo menor es un adulto, no voy a hacerlo, podría ser peligroso y...
—Cam, pero podemos...
Papá se ve emocionado. Sé que él quiere tener otro hijo, lo sé porque él se lo dijo a Cy en una de sus charlas íntimas, ambos son muy amigos y conversan mucho.
Cy me lo dijo a mí porque se le escapó sin querer un día que discutíamos porque yo no quería hijos para el momento y él sí. De lo contrario no lo hubiese sabido, él y Jack tienen mucha confianza y sé que nada de lo que se digan tendrá escape, son secretos internos.
—No, no lo tendré.
Me quedo bien callada al principio, pero luego meto las manos en la candela por papá. Así como él hace siempre conmigo. Y sí, sé que es peligroso por la edad de mi madre, pero la medicina avanza cada día y sé que podría hacerlo.
—¿Antes de que sigas como una loca puedes escuchar lo que quiero decir, mamá? —Ella me mira respirando por la boca, está asustada— Entiendo a papá porque nunca ha podido disfrutar de cargar a su bebé o ver tu barriga crecer, no estuvo con John y conmigo tampoco. Tiene un inmenso amor por llegar a nuestras vidas cuando ya estamos grandes, así que por favor ¿Puedes entender por qué este sujeto de cincuenta y cinco años está tan emocionado con tu embarazo? O sea, si piensas no tener el bebé al menos díselo con más cuidado porque sé que a él le hace ilusión esto.
Su mirada cambia y lo ve medio avergonzada.
—Puedes ir al ginecólogo y preguntarle al doc si puedes tener un bebé. Incluso Cy con tus antecedentes podría decirte qué posibilidades hay de que las cosas salgan bien o mal.
—Jay...
—Solo piensa un poco en que papá ha sacrificado mucho por ti, creo que tú puedes hacer lo mismo ¿no?
Ambos me miran, se ven sorprendidos por mi actitud.
Entonces me echo a llorar, mamá no tarda mucho en abrazarme.
No puedo seguir conteniéndome, he tenido que soportar mucho estos últimos meses, y en silencio. Por miedo, y por mi culpa, porque con mi mente enferma de zorra me metí a la cabeza que debía cuidarme de tener niños e intoxiqué todo mi cuerpo.
—¿Qué sucede, cielo? ¿Por qué te pones así?
Sucede que me quité el dispositivo del brazo desde hace cinco meses, no me estoy cuidando. Y he tenido tres abortos espontáneos desde entonces.
Justo cuando decido que quiero casarme y tener hijos con Cy sucede que no puedo soportar un bebé por mucho tiempo.
Él aún no lo sabe, decidí esconderlo por ahora... No quiero que sepa todavía que no puedo darle hijos, que la del problema soy yo. Me da miedo que me deje después de descubrirlo.
—Nada, estoy bien. Sólo que a mí también me hace mucha ilusión que tengas un bebé, mamá.
Ella me aprieta más fuerte, papá nos rodea a ambas con sus brazos.
***
Jack bebe cerveza mientras vigila la carne que asan en la parrilla, Cy está junto a él. Ambos se ríen de algo. El rubio llegó hace un par de horas, dijo que no pensaba hablarle a su madre hasta que me pidiera una disculpa real, con palabras sinceras de su parte. Yo no le dije nada, no quiero que su familia se fracture por mi culpa.
Tobías que regresó de Londres hace tres días para aprovechar sus vacaciones me tiene rodeada con su brazo. Y mamá charla con Antoan en el borde la piscina, ambos lucen serios y apuesto que el tema de su embarazo es la principal razón de sus caras.
—¿Cuándo piensas contarle? —murmura mi hermano— ¿No crees que ya es hora?
—¿Hoy?
—No dejes para mañana lo que puedes...
—Me va a dejar. Te apuesto que lo hará, él quiere tener hijos y yo no...
—Jay, existen tratamientos... Él es médico, sé que...
Me aparto de su lado, me molesta que quiera presionarme con esto. Si se lo conté es porque necesitaba drenarlo, no porque quería que fuera una piña debajo del brazo, machacando la poca paz mental que he podido conseguir.
No quiero pensar en eso ahora, este no ha sido mi mejor día y no se me antoja arruinarlo más.
Miro a Cy, le dice algo a papá antes de acercarse hacia nosotros. Antoan le grita que nunca había visto a una estrella de rock hacer una parrilla con sus propias manos y mamá se ríe. Entonces el rubio suelta uno de sus típicos comentarios:
—Querido, soy como las Barbies, soy lo que quiero ser: Estrella de rock, doctor, parrillero, buen amante, pianista...
—¡Un cabeza de...
—¡Jack!
Me echo a reír cuando mamá interrumpe la groseriota que planeaba gritar a los cuatro vientos.
Cy se acerca a mí y me estremezco cuando rodea mi cintura dejando un beso en mi mejilla, sus labios están fríos y húmedos por la cerveza. Huele a su perfume favorito que también se ha convertido en el mío. Recargo mi cabeza de su hombro y observo a Tobías, quien me mira en una clara seña de que debo hacerlo ahora.
Él sostiene que debo decirle de una vez a la estrella fresa que no puedo tener hijos porque básicamente lo estoy engañando, y también porque merece saber que he estado embarazada tres veces de él. Yo no estoy muy de acuerdo, pero a última hora decido que debo acabar con esto de una vez.
Porque se ha convertido en un tormento para mí.
Que suceda lo que tenga que suceder y ya.
Entonces atrapo la mano que Cy mantiene en mi cintura y me lo llevo a un lugar apartado de todos.
Entramos a la sala de la mansión, dejando a los demás afuera. Camina tranquilo, divertido, sonriente.
—¿Te mordiste los labios? No te vi...
—No puedo tener hijos. —suelto.
Y me siento mejor conmigo misma, lo he drenado todo por fin, ya se lo dije. Ahora que sea lo que Dios quiera.
Sus cejas se fruncen, se ve muy confundido y algo perdido.
Silencio absoluto y trago saliva mientras él evalúa mi cara.
—¿De qué hablas?
—Me quité el Implanon hace cinco meses, Vitalis —Le cuento, alza sus cejas— He perdido tres bebés desde entonces, no puedo.... no puedo tener los hijos que quieres... No podía seguir callándolo. Lo siento mucho, yo... Sí quiero pero no puedo.
Da dos pasos hacia atrás, parece estar pensando algo, uniendo cabos. Deja la lata de su cerveza en el suelo y se acerca otra vez.
—¿Por qué no me lo dijiste antes?
Su tono de voz suena suave, se ve medio preocupado. Y eso me hace sentir mal, otra vez mis ánimos se caen.
—Porque no quería que me dejaras.
—No, no me refiero a... ¿Por qué no me dijiste cuando te enteraste que estabas embarazada la primera vez, o las demás veces?
Trago saliva, intento retroceder pero él sujeta mis manos.
—Solo soporto a los fetos por cinco semanas, de allí no paso.
Lo veo cerrar los ojos, sé que le duele. Él ama los niños, constantemente lo veo mirar bebés y añorar los suyos.
Y yo no puedo dárselos.
Me abraza, deja un beso en mi frente antes de sostener mis mejillas muy cerca de su cara.
—Jay, no voy a dejarte. No hay nada en el mundo que me haga tomar la decisión de terminar contigo porque te amo —Y me besa, es dulce y considerado— Vamos a ponerte en tratamiento, sé que podrás... Y si no, pues no importa. No quiero hijos si no son contigo.
Y eso me hace lagrimear un poco.
Él es tan perfecto y yo tan insuficiente en todos los sentidos.
—No quiero negarte la posibilidad de ser papá.
—Puedo vivir sin eso, pero no sin ti.
Y me aferro a su cuerpo con mucha fuerza.
Yo tampoco podría vivir sin él.
—Te amo, mi amor. —me dice.
Cy no sólo dice con frecuencia que me ama, él lo demuestra con cada uno de sus detalles y actos. Él es la personificación de lo que todas las mujeres piden en algún momento de sus vidas: el príncipe azul de película. Y yo me ganado la lotería con él.
Suertuda que soy.
—También te amo, mi estrellita fresa.
Él sonríe de lado antes de darme otro beso que me sabe a consuelo y que me deja atontada.