LA DESPEDIDA

1203 Words
Se bañó y se cambió apresuradamente antes que Danny llegara de su ejercicio mañanero, así podrían hablar durante el desayuno. No podía negar que estaba nerviosa por lo ocurrido en su cuarto. Sólo pensarlo hacía que le corrieran fríos latigazos eléctricos a lo largo de su columna vertebral, ahora tendría que buscar la manera de mirarlo a la cara y vencer la inmensa vergüenza que sentía y los temblores que le ocasionaba el solo recuerdo de su cuerpo mojado cerca de ella. Eran pasadas las ocho treinta cuando se dió cuenta que él no había regresado, eso era extraño porque jamás se salía de la rutina y no había faltado nunca a la oficina desde que ella se convirtió en su asistente. Se quedó largo rato tratando de decidir que hacer. Revisó el celular para ver si él le había mandado un mensaje que pasara por alto...nada. Desayunó sola y decidió que hablarían en la oficina. Subió a cambiarse. Al rato apareció Charles en el umbral de la puerta para anunciarle que el jefe tuvo que salir de viaje durante la madrugada pero que dejó instrucciones a Mike. Una profunda decepción se apoderó de ella, no entendía que podría haber ocurrido para que él tuviera que salir tan apresuradamente y no tener el tino de avisarle, al menos le debía eso, ¿no?.                 Iba sumida en oscuros pensamientos, como si una nube negra la persiguiera. Tenía todas las palabras abarrotadas listas para salir pero no tenía con quien descargarlas. Unas lágrimas de rabia amenazaban a salir sin su consentimiento pero no le daría el gusto. Ella era más fuerte y se lo demostraría. Él no sabría jamás del dolor de su corazón. "¿Quién rayos se cree que es?", sin dudas las dudas se apoderaban de ella.                   Al llegar a la oficina pasó media mañana con Mike tratando de atender lo urgente y derivar al resto de la semana aquello que requería la atención de Danny. Estaba muy callada y trató de trabajar lo más eficiente posible. Mike la observaba en silencio. Sabía que algo había pasado pero no que. Se había sorprendido como todos por el anuncio de su compromiso con esta muchacha tan especial y ahora la veía apagada, letárgica. "Maldición, Danny. Te pedí que no te metieras con ella", dijo en su mente. Él había dejado instrucciones precisas y lamentablemente había llegado la hora en la que debía llevarlas a cabo, por algo era el abogado no solo de la familia y la empresa sino también de Danny y debía velar por sus intereses, aunque a veces no le gustara, menos aún cuando involucraba a una mujer como Daira. —Daira, tengo programada para esta fecha la firma de una documentación que quiero leas...—empezó diciéndole. "¿Por qué se fue sin resolver esto antes?" mascullaba en silencio.             Ella lo miró sorprendida, no entendía a que se refería Mike. Hasta donde ella sabía Danny era el único autorizado a firmar todo el papelerío de la empresa. Luego, se le hizo la luz..."me va a hacer firmar la renuncia", pensó. —De todas maneras iba a renunciar...—empezó diciendo, resignada.. —Creo que no es lo que piensas, Daira. Te los traeré ahora mismo. Espera en la oficina de Danny, por favor —le dijo mientras se retiraba.            Al rato volvió con una carpeta con papeles ya firmados por Danny. —Te dejaré un rato mientras atiendo otros pendientes, lee bien y a conciencia antes de firmar, te lo digo como abogado y no como amigo —le dijo y salió haciéndole un guiño.           Daira suspiró y se puso a leer. Pensó que se trataba de más documentación relacionada con la decena de proyectos que habían quedado a medias y que requerían una lectura más profunda para ver si se aprobaban. Cuan equivocada estaba, se pudo haber imaginado cualquier cosa, menos lo que empezó a leer. Al rato, las lágrimas comenzaron a salir silenciosamente, sin pedir permiso. Era un contrato con unas cláusulas que le parecieron peores que las firmadas para no divulgar que trabajaba con Danny West. Primeramente, se comprometía a pagarle dos millones de dólares a cambio de casarse con él, según establecía una cláusula anterior impuesta por su padre en el testamento. Luego debía continuar cumpliendo con las mismas labores de siempre, aunque podía solicitar un aumento en sus ingresos cuantas veces quisiera, no podría divulgar nada de su vida privada ni interferir en las decisiones de la familia y tampoco realizar ninguna acción que dañara la imagen pública de Danny. En la última hoja estaba el acta matrimonial con los datos de ambos. Él dejó todo firmado y con el acto de su firma en el espacio en blanco estarían oficialmente casados.  La frialdad con la que había hecho todo la dejó pasmada, ¿es que acaso no había significado nada el tiempo que habían compartido tanto en la oficina como en la casa? ¿Para él solo significaba una maldita firma para cumplir con un simple trámite? ¿Desde cuándo estaba planeando esto? Las imágenes desde el momento de la convocatoria, la entrevista, el trabajo a su lado, el baile, todo se le venía atropelladamente, sin un orden preciso, atosigando su pobre cabeza que en esos momentos parecía estar por estallar. Recordó el día del baile y como desapareció, dejándola que llegue sola y alcanzándola luego. "Tuvo que ir a la empresa", había dicho Charles. Fue ahí cuando preparó los papeles, ya que no pudo hacerlo en otro momento porque ella siempre estaba presente.              Se quedó con la mirada vacía. Un gran pesar se cernía en su alma. No se había percatado que abajo de todo había un sobre. Lo sacó y vio que era un cheque por la suma "acordada": dos millones de dólares...                  Se levantó en silencio, tomó su cartera y se dirigió hacia el ascensor, en silencio, sin mirar a nadie.                Cuando Mike terminó los pendientes, volvió a la oficina. Ya había pasado bastante tiempo desde que dejó a Daira. Esperaba verla aparecer  con cualquier reacción, ya se venía preparando mentalmente para afrontar todas las dudas que tuviera del contrato. Que actuara con furia, con tristeza, con decepción era muy probable pues sabía que no lo iba a tomar a la ligera, lo que llegó a conocer a esa mujer le hizo querer desistir de la propuesta de Danny pero no podía ir en contra del gran jefe. No podía tardar tanto en firmar, se dijo a sí mismo. Entró y encontró el cheque roto y los papeles sin firmar. Él sabía que esa muchacha era diferente a las demás, se lo había advertido y no escuchó. "Danny, Danny, ahora la hemos perdido para siempre". Para él significaba también una gran pérdida pues tuvo que hacerse a un lado aquel día en el que Danny apareció furioso a reclamarle sobre su relación con Daira. Ella era especial, diferente a las mujeres con las que había tratado, era cuestión de tiempo que desarrollara una especie de acercamiento, ambos eran muy parecidos en lo intelectual y se entendían de maravillas. Sin embargo, tuvo que tragarse todo sentimiento, emoción o dilema relacionado con ella. Otra vez, Danny quería llevarse a la mejor.
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