El jefe de Moira revolvió cielo y tierra buscando lo que ella le había pedido. Conseguir un arma no era tan fácil, no se compraba en cualquier tienda. Todos estos pensamientos le venían mientras acarreaba los cajones con botellas vacías hacia el depósito del local. No podía dormir por las noches soñando con esa morena espectacular y sus jugosos labios. Ni siquiera en sus sueños se le ocurrió que tuviera una oportunidad con esa mujer que lo traía loco desde el día en que ingresó a pedir trabajo. Tenía fresco el recuerdo, con su falda cortísima, una camisa a cuadros anudada por debajo de sus fabulosos pechos que se bamboleaban mientras caminaba hacia la mesa donde él se encontraba babeando mirándola. Desde ese momento, los más sucios pensamientos se hicieron presentes y le fue difícil compla

