PRIMER ENCUENTRO

1474 Words
A medio carretera se desvió por un camino, -Quieren hablar contigo- me dijo en tono serio, - ¿Quién? – me sorprendió, - mi jefe -, respondió con una leve sonrisa, ¿Qué le causaba gracias?, tal vez se dio cuenta de que mi corazón comenzó a latir tan fuerte cuando me lo dijo, sentía los latidos en el estómago, la cabeza, los pies, las manos, lo primero que vi fue mi camioneta aun lado de aquel caminillo, mejor dicho dónde termina, había muchos árboles cortados, de seguro fue para tener más espacio para los vehículos; baje y me encamine a mi camioneta, una persona capto toda mi atención de inmediato, los latidos que retumbaban por todo mi cuerpo se detuvieron, me paralice, lo tenía frente a mí, ahí estaba él recargado en la suburban verde que me tapo el paso, metros atrás estaban Tulio y otros muchachos en la sierra roja, vestía un pantalón azul obscuro, tenis blancos, camisa azul marino y una playera blanca debajo, obviamente ya no era un jovencito de 16 años, era todo un hombre, alto, blanco, delgado, se veía fuerte, pero no era de esos hombres musculosos, traía el cabello estilo moja, las facciones de su rostro afiladas, pero fuertes, ojos grandes negros con las pestañas chinas, su boca rodeada por una barba de candado, tenía los brazos cruzados y la mirada fija en mí, me intimido, no me había sentido así desde que nos prometimos la vida en el campo, quede justo frente a él, pero como a tres metros de distancia, no sé cómo pude contener las ganas que tenía de correr a abrazarlo decirle que lo había extrañado, contarle de las noches que pase llorando por no poder volver a la hacienda, tal vez su actitud de indiferencia me detuvo. Adopte una actitud a la defensiva igual que él, - ¿Que… quieres hablar conmigo? – le solté molesta, esto no se acercaba nada a lo que imagine que pasaría cuando lo viera… nada. - ¿que… me andas buscando?- pregunto burlonamente, - Hola Cris – mugroso patán usted, - solo quería saludarte y ya lo hice, así que te toca a ti… habla -, - Hola Dania- volvió a reírse, me estaba molestando, - sé que mis muchachos, te molestaron ayer, te pido una disculpa, su trabajo…-, - Molestar a las personas- , lo interrumpí- para eso les pagas verdad-, agregue, - No… que pues solo vigilan- me dijo, me burle, - si… como quieras- dije como si no me importara, - no sabía que eras tú, lo supe hasta que dijiste tu nombre -, se excusó, parecía un poco preocupado de que no le creyera, - ¿eras tú … él que se quedó en la camioneta eras tú?- pregunte con un tono de histeria en la voz, -¡estabas ahí, miraste como me trataron tus vestías y no me diste la cara ni cuando supiste que era yo… iba a tu casa Cris! -, - si me hubieras avisado que venías… te recibía con una fiesta, pero como…-, - cállate… no me agrada tu sarcasmo- no lo deje terminar con su mal chiste, - por eso te estoy pidiendo disculpas ahora -, - vaya tú aplicas la de masvale tarde que nunca… bien te disculpo, pero hazme un favor-, le pedí mientras daba unos paso hacia él; se carcajeó, - entiendo que no supieras que era yo-, y claro que lo entendía hacía 8 años que no nos mirábamos, la última vez que lo hizo prácticamente yo era una niña, flacucha, usaba siempre short y cualquier playera, tenis sandalias y por supuesto no usaba ni gota de maquillaje, ahora bueno estaba un poco más desarrollada… alta, delgada, cabello largo hasta la cintura color castaño claro, y por supuesto que me maquillaba, - pero…, porque no les enseñas a tus gatos como tratar a una dama, bueno si es que sabes cómo hacerlo-, Uuuuu, se escuchó desde la camioneta donde estaban los guarros, me di la vuelta para dirigirme a mi camioneta, no quería ver su reacción, no podía irme y dejarlo así como si fuera cualquier persona, me moví hacia él, estaba donde mismo no se movió mi un milímetro, suspiro, se estaba conteniendo par no responder a mi insulto, solo me miraba, él también tenía mucho que decirme, pero algo lo detenía, porque no lo hacía. Luche por no hacerlo, pero se me salió sin pedir permiso, un reclamo, como si él tuviera que darme más explicaciones que las que merecía, - esto me entristece… sabes… después de todo somos amigos-, volteo haber a sus acompañantes, asintió, fue como una señal o algo así porque ellos se retiraron, me imagino que para no escuchar, se acercó a mí y me abrazó, wow no me dio tiempo ni de reaccionar, sin querer lo apreté, él sonrió levemente, - todo cambio- dijo aún sin soltarme, - no me digas – respondí, - ya no estas fea hasta pareces una Barbie, bueno … Lo salvaje todavía no sé tequila- me dijo sonriente, - gracias, por lo de salvaje – reclame al soltarlo, - de verdad siento lo que paso, es solo que es muy raro ver a una mujer como tú por aquí y sobre todo manejando una expedición, ya no se sabe, - raro que pensaran que fuera peligrosa y con mi camioneta no te metas- le advertí con una sonrisa, -¿tú la compraste?- quiso saber, - si y no, mi mamá y Rafael pusieron una parte y yo la otra, fue mi regalo de cumpleaños ¿te gusta? -, - el color no es de mi agrado, por aquí se ensucia muy rápido- explico al limpiar una mancha de tierra en el cofre, - ¿y... que has hecho de tu vida?- pregunte, - nada bueno – me respondió, -¿y tú?-, - bueno pues regrese… creo que me aburrí- no le iba a decir que estaba huyendo de un fallido compromiso, - ¿te vas a regresar pronto?-, - la pregunta del millón de dólares…no lo sé, tal vez hasta que termine unas cosas en la hacienda,- nos quedamos mirando, -¿no es necesario que te explique por qué tengo vigilados los caminos… o sí?- dijo por fin, con esa pregunta, respondía a todas mis dudas, - no es necesario, entiendo que es por seguridad- prefería pensar que era así y ahorrarme los detalles de su delictiva profesión, yo no era nadie para juzgarlo ni meterme en sus cosas, mientras él siguiera siendo mi amigo, yo feliz, - por mi seguridad, y la de todos aquí, hasta de la tuya- dijo serio, apenado tal vez -¿por qué de la mía?- , - porque estás aquí conmigo- solté una carcajada, que exagerado pensé en ese momento, - eso a mí no me causa ningún problema – le aclare, por si pensaba que por su profesión yo me alejaba de él, suspiro, -todo está controlado- dijo, - eso es suficiente para mí- dije, -ya no supe que más decir, increíble se me acabaron las palabras y yo que pensé que me pasaría horas platicando con él, - me tengo que ir, deje muchas cosas pendientes- preferiría quedarme con él toda la tarde, pero me daba la impresión de que lo incomodaba mi presencia, igual y yo tenía cosas que hacer,-¿Cómo que… Dormir?- pregunto con malicia, como si me hubiera atrapado en una mentira, - En realidad voy a arreglar unas cosas de las parcelas con Aurelio – declare, con tono presumido, ahora yo era una mujer de negocios, no como los de él, pero negocios al fin y al cabo, -Ándale pues – me dijo, ¿qué?, ¿ándale pues?, ¿qué era eso?, mi cara de frustración debió ser muy obvia, porque sonrió y agrego, - por ahí voy a andar, nos vemos luego -, mucho mejor pensé, - bueno , bye- le dije mientras abría la puerta de la camioneta, -¿Qué no dijiste ayer que me ibas a hacer morder polvo? – pregunto en tono desafiante, solté una carcajada, - Tragar polvo en realidad - corregí, - y a un sigo planeando la venganza – agregue, - pues no tardes mucho- sonreí, - bye Cris, cuídate ok-, - ¿por ti? – pregunto, eso no me lo esperaba, me puse roja, solo me encogí de hombros y me fui de ahí, ahora sí que a la que no se le vio ni el polvo fue a mí. Este hombre sí que me ponía nerviosa, pensé, pero no quería hacerme ilusiones, por el estilo de vida que él llevaba, de seguro no tenía una novia, sino varias.
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