CAPÍTULO IV
FIESTA
Ayude a Alma a arreglarse para la fiesta, no es porque yo le di su manita de gato, pero si se veía muy bien, yo me puse un vestido color morado con brillitos tipo blusón, pegado desde la parte de la cintura hasta el muslo y suelto de arriba, con los hombros descubiertos, me alacié el cabello y claro que mis súper tacones altísimos en color plata no podían faltar, Alma dijo que parecían de esos que usan las teiboleras, esa Alma necesitaba despabilarse y conocer acerca de moda.
Giovanny quien también iba echando tiros, pidió acompañarnos, a su hermana y a mí se nos hizo un poco extraño, lo más lógico era que se fuera con su jefe. Aurelio y Ofe, se fueron aparte, solo estuvieron presentes en la misa y la comida, al baile no se quedaron, Alma no le erró ni tantito al mencionar, que esto iba a ser un fiestononon, debajo de aquella ramada que cubría gran parte del patio de la casa, colocaron una tarima donde estaba la banda de música, se colocaron como unas 20 mesas para diez personas cada una, si mis cuentas no me fallan eran de alrededor de doscientos invitados, más uno que otro colado, aquello era un gentío, lo que más me sorprendió, fue que la mayoría de la gente eran familiares, me dio ternura ver como la festejada agradeció a sus abuelitos por su apoyo en su discurso, esa pareja de cabellera blanca sentada en la mesa de honor, formaron una gran familia, ojalá algún día dios me dé la dicha de formar un familia tan grande como está al lado de… bueno, al lado de quien la quiera compartir conmigo, pensé.
Alma y Jorge parecían pirinolas en la pista, desde que comenzó a tocar la banda no dejaron de bailar a mí me invitó a bailar un muchacho alto, fortachón, moreno claro de ojos verdes, simpaticón él, bailamos la del cocaino, ando bien pedo, el sinaloense y no sé cuántas más, hasta que apareció el Tulio, uno de los trabajadores de Cris, con una actitud de todas mías y muy alzado, - los de huaraches también queremos bailar- dijo tomándome por el brazo, - pues que se esperen a que suelten compa- le contestó él otro, tomándome por la cintura, me tenían en medio como si fuera un pedazo de carne, ¡perros!, poco les faltaba para comenzar a pelear , lo único que es estorbaba era yo, que vergüenza yo metida en estos líos, no sé cómo la gente no se daba cuenta, todos seguían bailando como si nada, - ya muchachos- logre decir medio nerviosa, - luego nos vemos-, le dije al fortachón, dándole una palmada en el pecho con la mano libre para calmarlo un poco, - ándele pues- me contesto no muy convencido, le dedicó una mirada amenazadora al Tulio, este me volteo hacia él para bailar, estaba segura de que tanta insistencia en bailar conmigo no era idea suya, algo estaba planeando Cris, -¿ y ahora por qué tantas ganas de bailar conmigo?-pregunte dejando notar el tono de molestia en mi voz, -no me gusta bailar pero pues uno nada más recibe órdenes- explicó frustrado.
Creo que no era porque no le gustara bailar ¡no sabía! lo hacía tan mal, este tipo no tenía ritmo para nada, -¿ Cris te ordeno bailar conmigo?-, no se para que pregunte, era obvio, - si, dijo que no quería verla con ese-, lo que me faltaba, que ahora él eligiera a mis pretendientes, no, no, estaba celoso, sonreí, tan solo de pensar que pudiera provocar celos en él, - A, pues dile, que si no quiere que baile con nadie más, que venga y me saque él-acto seguido dejé de bailar y lo solté , - gracias tulio- agregue y muy digna me fui a sentar, me estaba arriesgando a quedarme sentada todo el baile, si Cris fue capaz de mandar a Tulio para que no bailara con nadie de seguro no dejaría que se acercaran, ya me lo imaginaba yo amenazando a cualquiera que lo intentara.
Todas mis vagas conclusiones fueron interrumpidas por una mano fría, que me agarró por el brazo y de un jalón me levanto de la silla, -ven-, parecía molesto, me llevó a estirones a la pista, coloco mis manos alrededor de su cuello y abrazó mi cintura, - ha de hacerse lo que tú quieres- me dijo, - nadie está obligando, suéltame y ya-, -¿para que te vayas a bailar con otro?- seguía molesto, -¿ y eso a ti qué?, vete a bailar con otra, por lo que se hay varias interesadas-, no contesto, dio un largo suspiro y recargó su mejilla en la mía, se me helo la sangre, jamás lo había tenido tan cerca, comenzaron a sudarme las manos, no había duda Cris me gustaba y para mi desgracia mucho más de lo que yo quisiera, -¿ y si digo que si me molesta es malo?- susurro en mi oído, la cara me ardía, -N…no- tartamudee, él sonrió y me abrazó más fuerte, -¿ y por qué te molesta?- pregunte deseosa de escuchar de sus labios la respuesta que yo quería; pero no me respondió, solo se encogió de hombros, - al que no habla dio no lo oye Cris- trate de darle un empujoncito, se carcajeo, qué me vi muy obvia? Pensé, - yo solo quiero que me escuches tú, - recargo su nariz en mi frente y sus labios en mi nariz, deje de bailar puse mis manos sobre su pecho, ¿ qué le iba a decir ahora?, cris estoy enamorada de ti desde hace ocho años, tu eres una de las razones por las que regrese, definitivamente eso no, me abrazó con más fuerza, - esta vez no vas a correr-me dijo, tal vez mi reacción lo hizo pensar que huiría como el día anterior en el río, me beso la nariz, en ese instante estuve cien por ciento segura de que no me iría jamás. -Vamos te llevo a tu casa- dijo de pronto, - tengo algo que hacer y no te voy a dejar aquí sola- explicó apresurado.
Me sentí un poco decepcionada, quería seguir abrazada a él, con el pretexto de que estábamos bailando tal vez ahí en ese momento podríamos hablar y aclarar las cosas que estaban en el aire; sin embargo no encontré excusa para mantenernos ahí.
-Vine con Alma y Giovanny, no me quedo sola-,dije indiferente, aquí vamos otra vez pensé, este quiere irse dar sus rondines pero primero se va a asegurar de dejarme encerrada en la casa y no aquí donde me puedan ver otros, era increíble, - sí, ya sé- me dijo, - es enserio Dania, tengo que sacarte de aquí, que Giovanny y se hermana nos sigan- explicó, -ok- accedí sin dar dar batalla ante su tono preocupado el cual no entendí, salimos rápidamente de entre el bullicio, nos dirigimos a su camioneta la sierra roja que se encontraba como a dos casas del lugar de la fiesta, lo tome por el brazo para no caerme, con aquellos tacones y entre el pedregal, era mejor prevenir que lamentarse después por quebrarme un pie y ahorrarme la vergüenza de caerme frente a él, ya tenía bastantes motivos para reírse de mí y no necesitaba un más, -Cris te voy a confesar algo- dije muy seria, no le di tiempo de de hablar, - no acepte la tele que me mandaste porque le faltaba el sky, si no vas hacer el favor completo mejor no lo hagas- sonreí, puso una cara, tratando de entender porque dije eso, al final sonrió, ante mi pésimo intento por romper el hielo - ese no te lo puedo mandar, cuando gustes puedes ir a verlo en la casa y… quedarte ahí- sonrió, eso era más que una simple invitación, ahora la que puso una cara desconcertada fui yo, no me esperaba que respondiera a mi tonto comentario con algo así -lo tendré en cuenta- respondí nerviosa.
Estábamos a unos pasos del vehículo, cuando una Hummer dorada se detuvo tras de nosotros, rápidamente Cris volteo, colocándome a sus espaldas se puso tenso, paso su mano por debajo de su camisa, en busca de su arma, ¡estaba armado!, esto debía ser malo para que él pensara que iba a necesitar una pistola, del vehículo bajaron varios tipos entre ellos el que había estado bailando conmigo, - súbete a la camioneta- me pidió, dándome las llaves, - No – dije con el ceño fruncido, no lo iba a dejar solo, ¿ dónde están los guarros cuando se les necesita?, pensé, , - ¿ por qué se lleva a las bailadoras compa? – dijo el viejo. – Ella viene conmigo y se va conmigo- le aclaró Cris molesto, - no pues así que chiste- dijo el tipo burlándose, - mira Oziel, ya se te dio oportunidad no te pases, sabes que no debes andar aquí… Para que buscas problemas, vete, yo no soy conocido por dar segundas oportunidades-, Oziel se burló, - ábrete morro, de una vez tu y yo solos, pa que veas que soy buena gente- dijo acercándose a él, alentándolo a pelear, -¡no!- grite, interponiéndome entre ellos, - ¡ no te atrevas a tocarlo imbécil!- lo amenace furiosa, una vez más no estaba pensando claro; pero solo de imaginarme que le pudieran hacer daño a Cris, me hervía la sangre del coraje, por alguna razón sentía que él era mío, algo enfermo considerando que el echo de que lo quisiera desde niños, no me daba el derecho de creer qué era de mi propiedad, aun así sería capaz de sacarle los ojos a cualquiera que intentara tocarle un pelo, - te juro que si lo tocas…- el Oziel se carcajeo, - con que ahora te defiende la novia Cristiano- agradecí que en ese momento llegarán , Tulio, Giovanny, Chelito, el güero y los demás, - tu y yo solos pues- dijo Cris apartándome de su lado, me quede en shock, ¿Cómo podía hacer esto?, creo que hasta ofendida me sentí, yo defendiéndolo y el acepta ponerse en riesgo, - por favor no lo hagas, déjalo así- rogué, no me respondió, ni siquiera me miro, tenía el semblante frío, nada que ver con él, parecía que ese rostro no conocía ningún otro sentimiento que no fuera el de la maldad, me dio miedo este era un lado de Cris que no conocía y probablemente no sabría cómo manejar- por tu vida Cris no lo hagas- suplique una vez más, me imaginaba lo peor, tal vez sería testigo de la muerte de alguien, me quemaría en el infierno por desear que fuera la muerte de cualquiera de los que estaba ahí menos la de mi Cris, él me miró, su mirada era de disculpa, - súbela a la camioneta tulio- ordenó, el tarado de tulio literalmente me arrastró hasta la camioneta, como si fuera una niña chiquita haciendo berrinche, -¡NO! , ¡CRIS!, ¡SUÉLTAME!- gritaba, me dejó encerrada en la camioneta con el seguro para niños puesto, por más que patee la puerta, grite, llore, solo me faltó romper el vidrio, fue desesperante, verlo pelear, un maldito vidrio me impedía poder parar aquello, cada vez que recibía un golpe, sentía como si me lo dieran a mi deseaba en lo más profundo de mi, partir en dos a aquel desgraciado, ese solo momento estuvo a nada de llevarme al borde de la locura, jamás había experimentado este sentimiento, con cada golpe que recibía crecía en mi interior un instinto perverso por cobrarle de la peor manera y con el mayor de los sufrimientos cada golpe a su oponente, ni siquiera me importo el echo de que el que se estaba llevando una paliza era el mentado Oziel y no Cris.
Cris lo tiró al suelo, acerco su rosto al tipo asqueroso y le dijo algo que por la cara que puso no debía se nada bueno, el Oziel había perdido, se levantó sacudiéndose y se fue, pero antes de hacerlo lo amenazó, en este tipo de peleas uno de los oponentes siempre muere, es una regla, porque está en juego el honor y cuando este está en juego, las cosas nunca salen bien y mucho menos se olvidan no hay treguas.
-¡bájame!, abre la maldita puerta- le pedí a Tulio, Giovanny corrió a abrirme, baje lo más rápido que pude, al estar frente a Cris le metí tremenda cachetada, estaba completamente loca, todos los que estaban ahí se quedaron estáticos ante mi reacción, me lleve las manos al rostro frustrada,! como puedes hacer esto, en que jodidos estabas pensando- le gritaba a la cara mientras golpeaba su pecho, no podía contenerme hasta yo misma me desconocía, sentía unas ganas incontrolables de hacerle daño a alguien tan solo por Cris,- ¡ Giovani!- grite - ¡lo quiero muerto! ¡quiero a ese tipo muerto!- el pobre muchacho abrió los ojos sorprendido y angustiado pasaba su mirada de mi a cris sin poder emitir alguna palabra, de pronto Cris se me acerco tomando con ambas manos por el rostro - Dania mírame- pidió con su voz tranquila- cerré mis ojos y tome un largo suspiro intentando regular mi agitada respiración, sin embargo no me a mirarlo,- perdóname, pero… por dios… me asusté mucho… creí que ese tipo… te mataría… perdóname no quería pegarte- explique, con los nervios aturdidos, - tranquila Dania, estoy bien , me arde la cara, pero bien, ok- sonrió levemente, - perdóname-, pedí de nuevo, él me abrazó y besó mi frente, - no pasa nada estoy bien, tranquila- aclaró, - ven , súbete- pidió amablemente, no me moví ni un centímetro seguía aferrada a su cuerpo, temía perderlo, sentía que al soltarlo caería a un vacío, me aterraba, no podía creer que Cris me hiciera sentir tantas cosas, además de amor, me hacía sentir odio, temor… el día de hoy ganas de matar… por él.
- yo voy contigo- me dijo, nos subimos a la camioneta, Tulio iba manejando y Giovani de copiloto, Cris y yo en la parte de atrás cada uno a un extremo del asiento, no sabia que decir, me quite los zapatos para poder subir mis piernas al asiento y abrazarme a ellas recargue mi barbilla en mis rodillas y me dedique a mirar el respaldo del asiento, no sentía ganas de hablar estaba demasiado aturdida, necesitaba silencio para sacar aquellas sensaciones de mí.
Cris me observo por unos instantes, de pronto dejo salir un largo suspiro se acerco a mi, y sin dudar me tomo por las piernas y me puso en su regazo como si fuera un bebe, escuchar el latir de su corazón, me tranquilizo de inmediato ,como si escuchar su corazón fuera el antídoto para mi locura, me sentía tan segura, podía estar así toda mi vida, no escuchando nada más que no fuera el latir de su corazón, su vida, si este hombre no era para mí… yo no tendría nada más.- ¿estás bien?- preguntó acariciando mi cabello con su nariz, - no- respondí apenas en un susurro, después de gritar tanto mi voz se negaba a dar más, -¿estas enojada?- esta vez solo moví mi cabeza para hacerle saber que no, - no voy a morir hasta que tú lo hagas- me dijo, en un tono seguro, sorprendida ante su cometario gire mi rostro quedando justo frente a su rostro, tenia su mirada a milímetros de la mía, podía sentir su aliento sobre mis labios, paso su mano por mi cabello y acariciaba mi cara suavemente con su nariz, recargo su frente en la mía, se mordió el labio inferior y de repente ¡me beso!... ¡ Que beso!.