-¡Levántate!- escuche gritar a Alma, luche con ella por mi cobertor, lo jalaba, para obligarme a levantar, - no me siento bien, me duele la cabeza y tengo el estómago revuelto- ni por qué fingí el tono de voz más deprimente que puede llegar a tener un enfermo, me creyó, - mentirosa- me acusó, - ándale prometiste que iríamos a Cosalá-, hay ya no me acordaba de eso, no estaba de humor, pero si no la llevo no me la voy a quita de encima en todo el día, me dieron escalofríos de solo pensar en escuchar todo el santo día las súplicas de Alma.
-¿Qué hora es?, - van a ser la diez- me respondió, ansiosa, se le quemaban las habas, por irnos, - hay no alma, todavía es temprano- reclame, - si pero el día se va bien rápido- a esta, ni quien le gane, - estás loca mujer, a ver hazte un lado para levantarme pues-, aplaudió para festejar su victoria.
Después de cambiarme, le pedía la latosa de Alma que me llevara un jugo y cereal a la sala , se me ocurrió ver la televisión para distraerme un rato antes de salir, - ojala que para mañana ya no andes de luna, si vas con esa cara a la fiesta van a pensar que eres un sangrona- me regaño, - ya no voy a ir a la fiesta, ni con esta, ni ninguna otra cara-, - hay ya vas a empezar con tus cosas, no seas así, no le des gusto al Cristiano, que vea que te vale- al menos en eso tenía razón, él por su lado y yo por el mío, si tenía suerte, ni me lo vería, como dijo alma, ellos siempre se andaban por las orillas.
Sin embargo, no podía dejar de pensar en él, soñaba con el día en que lo volviera a ver, en mis ensoñaciones todo era color de rosa, correría a sus brazos y nuestro amor de niños florecerá con un chispazo de magia, tan ridícula mi imaginación y yo misma por creer eso, mi realidad era muy diferente y eso me frustraba, tan tonta al pensar que algo así sucedería, yo misma había estado a punto de casarme con otro y esperaba que cristiano me amará incondicionalmente como dijo hacerlo cuando éramos niños, si que era una estupidez, estaba claro que no habían sido solo palabras de niños, tenía que ser realista y comportarme como la mujer madura y centrada que debía ser.
para distraerme decidí ver la televisión pero al conectar el televisor, hizo corto y se quemó, salió un ahumadero, pensé que explotaría con todo y casa, di de gritos, alma de un salto quedó arriba del sillón, - ¡valiendo madre!- dije, era raro que me expresara con groserías, esta vez se me salió, Giovanny y sus papás ya estaban ahí, él plebe no dejaba de carcajearse, - ni modo voy a tener que comprar otra tele, - hay hija, te prestamos la de la cocina- ofreció Ofe.
-No, no, Ofe, no te preocupes es solo una televisión, pero gracias-, -a ver deja la saco- dijo Aurelio, Giovanny, que seguía retorciéndose de la risa, se despidió de nosotras a señas y se fue,- ok alma vámonos-, no era tan amante de ver tele, la iba a necesitar para saber del mundo, así que sentí una urgencia por comprar otra.
Ya en Cosalá, no tardamos mucho en comprar las cosas, así que dimos un paseo por el lugar, tenía que aprovechar, casi no venía para acá, fuimos al mercado, a la iglesia de Santa Úrsula, en la plazuela compramos empanadas, dulces de leche y tamales, yo a los tamales nada más les di una pellizcada, me sentía muy llena, intente guardarlo para la cena, pero Alma se los devoró, cuatro tamales, dos empanadas y un montón de dulces, - no tienes llena- le dije cuando me rogó que fuéramos por unos tacos, - yo le entro a todo lo que le caiga bien al estómago. Me respondió. Dimos unas vueltas más antes de regresar a la casa, Cosalá es un lugar mágico, se me a figuraba una casita de muñecas, todas pintadas de colores llamativos, es un lugar hermosos tiene mucho que ofrecer a los visitantes, la tirolesa en vado hondo, museo de minería, la casa de la cultura, el centro histórico, al aviario en la reserva ecológica, el callejón de Luis Pérez Meza, entre muchas atracciones más, un días de estos lo dedicaría a dar un tours, era un desperdicio no conocer todas las atracciones del lugar.
Se nos fue gran parte del día , paseando por el pueblo, de regreso Giovanny se encontraba en la sala de mi casa , mirando, un programa en una mega pantalla de plasma, - ¿pero qué es esto?’- pregunté presa del asombro, - hay te mandaron – me dijo muy sereno, no tuve ni que preguntarle quien me la mando, era obvio, su jefe, respire hondo para no comenzar a gritar, - dile que gracias , pero no es necesario, ya compre una- con un televisor, no borraría la ofensa que me hizo.
-Yo no puedo, tengo órdenes de no regresarla- por su tono de voz, parecía que prefería amarrarme a ver esa cosa, antes de desobedecer la orden, - bien , tú no puedes, pero yo si-, -Dania, hay déjala- me exigió, al ver que intente tomarla para sacarla, - pues si no quieres que la tire, ayúdame y súbela a tu camioneta-, no le quedó otro remedio que ayúdame, - llévame con tu jefe- le pedí.
Cris se encontraba en la oficina y no estaba solo, lo acompañaban todos sus muchachos, tenían un especie de convivencia, había comida, pescados fritos y cerveza, estuve a punto de pedirle a Giovanny que me regresara a la casa, me dio pena llegar así; pero ya estaba ahí, no me iba a acobardar ahora, así que me concentré en mi objetivo, - tú no te cansas de pelear- dijo Cris al verme, - no vengo a pelear- asegure tranquila, - agradezco el detalle…bueno es que, ya compre una televisión…- explique apenada, todas las miradas estaban sobre mi, - gracias de todas maneras- me miró incrédulo, seguro que ya estaba preparado para defenderse de mis ataques, -¿que está planeando Dania Santos?, preguntó con tono malicioso, - nada- sonreí, indiferencia , pensé ese era mi plan, no hacer lo que él esperaba que hiciera;- bueno no los interrumpo más, me voy-, Giovanny me siguió, - no, quédate, me voy a ir caminando, tu hermana me está esperando en el río, voy advertirme un rato- mentí alma no me esperaba, -¿ No te da miedo que te roben?-curioseo Cris, me carcajee, - con ustedes, vigilando ¿ quién se atrevería?- dije con sarcasmo, - ahora estamos descansando, así que no estás segura, - me se defender…Cris- le dedique una mirada picarona, - adiós.
Llegue al río acalorada por la caminata, arremangue mi pantalón hasta la rodilla y me quite los tenis para meter los pies al agua y refrescarme, enrosque mi cabello, para poder mejorarme la nuca y la frente, me encontraba disfrutando de la brisa del río , tratando de poner en orden mis asuntos , primero hablar con Julio, por educación, tenía que escuchar de mi propia voz que no regresaría, luego la hacienda; de pronto la voz que pertenecía a uno de mis asuntos me hizo pegar un salto, - tu sí que te sabes divertir- se burló Cris, estaba a mi lado, - me estoy relajando, por que mañana sí que me voy a divertir- avise, -¿vas a ir a la fiesta?, preguntó sorprendido - si ¿ y tú?- quise saber-, - voy a andar por ahí- respondió, me acordé de lo que alma me dijo, que la hermana de la festejada , fue su novia, me dieron ganas de … bueno solo apreté los labios para no soltar un reclamo y clavé la mirada en el agua. –Estaba seguro de que me aventarías la tele por la cabeza- dijo de pronto y sonrió, - ese era el plan- dije con mi mirada aun en el río, - me arrepentí… me dio pena con tus muchachos- explique, - ¿pena o miedo?– Preguntó, -¡pena!, miedo no, claro que no, si de algo estoy segura, es de que no me harías daño-, sonrió.-¿y por qué tan segura?, - Pues , porque yo no te lo haría a ti- esta vez lo mire , quería ver su reacción, todos los planes de alejarme de él y aplicar la indiferencia, se iban a la basura en cuanto lo tenía cerca, era una maldita tentación a la que no me podía resistir, - más no se puede-, se me salió una débil carcajada, como reflejo a su respuesta, ¿te refieres al tiempo que me fui y a la promesa que hicimos? o ¿ de verdad te molesta que esté aquí? ¿Te incomodo?,- solté una tras otras sin pensarlo, no le di tiempo ni de responder seguí lanzando mis pensamientos como cascada - si lo piensas bien …- suspire, - las promesas a pesar de que no se cumplieron, aún no se han roto, claro si es que todavía valen- me apresure a decir,- él me miró como si fuera un extraterrestre, se quedó pensando un momento, de pronto me regaló una hermosa sonrisa -¿regresaste a cumplirla?- preguntó ansioso de la respuesta, sentí el corazón en la garganta, no sabia que responderle , quería hablar pero las palabras quedaron atoradas.
Al tratar de ponerme de pie y decirle las cosas claras, resbale con una piedra, por instinto lo jale de un brazo para detenerme; pero termine arrojándolo al agua con todo y zapatos, -¡ay perdón!- , dije apenada y por más que lo intente no puede contener la risa, no podía ni disculparme, aún carcajeándome trate de ayudarle y fue peor, al tratar de agarrarlo lo avente de nuevo, cayó de sentón en el agua y yo encima de él, esta vez él también se carcajeo, - concentrémonos ok- le sugerí entre risas, - yo primero y te ayudo- dijo, se puso de pie y luego me ayudó, quedamos todos remojados en medio del río, tomados de las manos, - bien dilo- pidió, -¿Que?- pregunte aun riéndome, - que vas a cumplir tu promesa- me tomo un momento responderle estaba segura de mi respuesta, pero me aterre, después de cómo me había tratado ayer , no se la iba poner tan fácil, orgullosos, la voz de Giovanny, retumbó en mí en mi mente, - lo estoy intentando, pero no solo es mía, ¿recuerdas?- me soltó de las manos, - jamás se me van a olvidar- dijo con tristeza, trague saliva, para darme valor…-¡Cristiano!- gritaron, era Tulio. – Me tengo que ir, te veo después- dije, apresurada tome mis tenis y desaparecí de ahí.
No sé si haber estado en el río, la plática con Cris o al final de cuentas ambas cosas, era lo que me hacían sentir tan tranquila y con una especie de emoción que nacía en mi estómago y me recorría el cuerpo, ocasionando que sonriera a cada momento sin razón alguna.
El recordaba las promesas que hicimos años atrás, de amarnos por toda la vida, y por eso hoy nos encontrábamos aquí sin saber que hacer ni que sentir, con el miedo de admitir que queríamos cumplirlas por temor a que no significaran nada para el otro.