El medio de la Tormenta Los cinco minutos que Lionel le dio a Claudia fueron los más largos de su vida. No la pasó observando, sino en la pequeña sala contigua a su oficina, miraba las luces de la ciudad sin verlas. Su mente repasaba una y otra vez la jugada. Había acorralado a la serpiente, pero una serpiente acorralada es cuando más muerde. La miró fijamente — ¿Aceptará el trato y se desvanecerá, o intentará un último y desesperado ataque? Mientras tanto, a kilómetros de distancia, Emilia sentía una extraña inquietud. Durante todo el día, una sombra de desasosiego se había aferrado a ella, una sensación de ser observada que no podía explicar. Por la tarde mientras ayudaba a Helga a podar unos rosales, le pareció ver el lento pasar de un sedán oscuro con los cristales tintados, u

