Corazones en la Balanza El sonido de los pasos en la escalera era la cuenta atrás para el fin de su mundo. Cada crujido de la madera era un martillazo en el pecho de Emilia. La puerta de su habitación, que momentos antes parecía un refugio, ahora se sentía tan frágil como el papel. Su mente se aceleró, buscando una salida, un arma, una esperanza. Vio la pesada lámpara de latón sobre la mesita de noche. No era mucho, pero era algo. Con manos temblorosas, la desconectó y la agarró por la base, sintiendo el frío peso del metal. Se posicionó a un lado de la puerta, con la espalda pegada a la pared, el corazón latiendole en la garganta. Su respiración era un jadeo silencioso. No iba a morir sin luchar. No mientras llevara una parte de Lionel dentro de ella. El pomo de la puerta comenzó

