Cuando Edneris finalmente se calmó pudieron salir del auto a caminar un rato por el parque al que Owen la llevo después de comer porque necesitaba aire fresco, se sentía mal por todo y la cosa empeoraba porque sabía que no debía estar en esas pues estaba esperando un bebé del hombre al que amaba con locura, le molestaba no poder continuar su carrera estando tan cerca del final, pero sin duda lo que más enojada la tenía era saber que la mujer que la trajo al mundo quería hacerle daño, matar a su bebé y verla tirada en el suelo desangrándose. – Siento que ya no hay nada en este lugar para mí. – comento Edneris mientras iban caminando. – Déjame ofrecerte una vida nueva en Seattle entonces. – la llevo a una banca para sentarse. – ¿Qué horas son? – se había quitado el reloj y los aretes en s

