Ese desconocido apuntaba directo a mi vientre, su cara estaba llena de barba, parecía un hombre que bagaba en las calles. De repente el sonido del disparo se hizo evidente en el silencio… Pum… Sin embrago el disparo no lo recibí yo, quien lo recibió fue Diego, la bala se alojó directo en su vientre. —Llamen a una ambulancia— Grité rápidamente. —¿Como está mi hermano?— Preguntó Paola nerviosa. —No te preocupes, estará bien, le daré los primeros auxilios, espero que no le haya causado ningún daño en algunos de sus órganos— Le respondí con calma, estudiar medicina es parte de eso, de tener control sobre las mismas emociones. La ambulancia se tomó siete minutos en llegar a la mansión, los paramédicos le dieron rápida asistencia, y se lo llevaron directo al hospital. Los familiares fuimos

