Drago había preparado la comida, ella prefería no presenciar la muerte de un ser vivo, menos la de ese encantador conejito. Drago le había asegurado que eso era parte de sobrevivir, que no lo estaban sacrificando solo por hacer una maldad. Ella lo sabia pero no era agradable el ver extinguirse la vida de ese ser que no había hecho nada malo. -Esto esta listo, debes de comer Pinea, es la única manera que tu cuerpo se mantenga fuerte y puedas aguantar el frio. Pinea ya sabia eso, pero ella había visto a ese pequeño vivo, le era un poco difícil ahora tener que consumirlo. El olor de su sangre aun se podía percibir en el ambiente. Drago comía con gusto, pero se dio cuenta que Pinea seguía viendo sus trozos de carne en el cuenco que tenia enfrente de ella. Eso le parecía una locura, normalme

