Velay veía a su hija parada enfrente de él, pero no lo podía creer. Pinea se acercó a él tomando su mano con ternura. Por el rostro de Velay comenzaron a rodar gruesas lágrimas. Pinea le acaricio el rostro limpiando sus lagrimas mientras el besaba su otra mano con alegría. -Estamos aquí padre ya no tienes de que preocuparte. Drago a mandado por su ejército ellos llegaran pronto. -Yo llegue a pensar que no lo lograríamos Pinea. Yamil se ha ensañado con nosotros mi pobre gente…. La voz de Velay se rompió en llanto. Ella había visto con sus propios ojos la crueldad con la que era sometido su clan. Entendía que su padre estuviera destrozado. Pero el, tenia que ser fuerte lo necesitaba para infundirle confianza a su pueblo. -Papa no hay tiempo que perder, te necesito. Convoca a todo el clan
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