CAPÍTULO VEINTISÉIS Ella volvió a su despacho y encontró a Mia enterrada entre un montón de papeles. Parecía haberse calmado, lo cual era un pequeño factor positivo. Revolvía los papeles más rápido de lo que Ella había visto jamás. ―¿Te sientes mejor? ―preguntó Mia. ―Un poco. ―Un consejo, nunca llames a Edis en medio de la investigación. Ella abrió la boca para decir algo, pero no salió nada. ¿Cómo lo sabía? ―Oh. Lo siento. Yo solo... ―No te disculpes. Lo entiendo. Estás preocupado por lo que piensa el jefe. Es perfectamente normal. Asintió con la cabeza, sintiéndose un poco culpable por actuar a espaldas de Mia. ―Pensé que podríamos estar en problemas o algo así. ―Cuando Edis te regañe, y lo hará, no te lo tomes personal. Solo quiere respuestas. Los altos cargos lo acosan cada h

