Capítulo 17. * Nuevo hogar. Vanessa no hace más que ver a Cristian perder la cabeza ante la llegada de su tío; parece una película de terror donde ellos son las víctimas de un macabro juego de persecución. Al llegar Filipino, Vanessa lo reconoce; los hombres de seguridad custodian la zona mientras los sirvientes guardan el equipaje en el avión. Están listos y lo sabe Cristian al recibir de su tío un abrazo fuerte de despedida; no pierden tiempo en cerrar las puertas. Vanessa se toca el vientre con suavidad al sentir a su bebé moverse; es inevitable no sentir miedo de lo que le espera, pero ahora nada se compara con la sensación de paz y la seguridad que Cristian le ofrece al mirarla de tal manera. Puede verlo de reojo y es que para Cristian es inevitable no ver su vientre; aunque el la

