Capítulo 58. * Noche turbulenta. Tres días en Francia y Cristian empieza a sentirse fatal, no es el mismo y su tío puede verlo en su expresión. —¿Se puede saber dónde tienes la cabeza, tú, hijo mío? Cristian está sentado en su silla presidencial con la cabeza hecha un caos. No ha podido hablar con Vanessa; siempre que llama, está ocupada o dormida. No sabe cómo le va en el hospital del centro en el que comenzó hace dos días y la necesidad de escuchar su voz lo está volviendo loco. —Esa cara tuya es nueva, jamás te vi de tal manera. ¿Qué puede ser tan importante para hacerte ver tan mal? Cristian mira a su tío, inclina su cabeza hacia atrás, incómodo; está perdido en su mundo hasta que ve a sus amigos entrar a la oficina. —CRISTIAN, HERMANO. —El grito de sus amigos lo saca de

