POV Mali Las lágrimas corren libres por mis mejillas mientras intento ahogar los sollozos que surgen desde lo más profundo de mi ser. Me sigo cubriendo la boca con manos temblorosas para que no me oiga llorar. Acabo de confesarle a Apolo mi más doloroso secreto, uno que, por mucho que no lo haya deseado, lo ha dañado a él también y, aun así, él está afuera diciéndome que me ama, que no se irá, que aquí seguirá. No puedo dejar de temblar, de llorar, porque el hombre que amo sigue del otro lado diciéndome cuánto me ama, con su voz gruesa, contenida, áspera. Me gustaría abrirle la puerta, una parte de mí, esa que siempre cae rendida ante él, al punto de hacerme perder, me grita que lo haga. Me grita que me levante y que le abra la puerta, pero no puedo. No es orgullo, no es rencor. Es el h

