POV Ana La tercera copa de vino se asienta y yo no dejo de mirar el fino cristal manchado de rojo oscuro. Siento mis orejas calientes, mis mejillas también, pero eso no supera siquiera lo que bulle en mi interior. Estoy demasiado enojada. Yael se fue, aun cuando le demostré hasta delante de Apolo que no quería que lo hiciera. Él no tiene obligación, eso lo sé; es la maldita razón por la que me siento tan tensa y molesta. Porque no somos nada, solo follamos, muy rico y placentero, pero no pasa de la cama. —Y más me vale entenderlo, ¿no? —murmuro, sola en esta sala que huele a él, sintiéndome como una estúpida. Pero una estúpida con una misión. Necesito una explicación. Necesito saber qué carajos pasó en la casa West, cómo el patriarca de la familia pudo comunicarse con él tan fácil

