POV Apolo Con mucho cuidado miro las vendas en mis manos. Ya no tienen sangre. Ayer domingo dejó de salir y manchar las vedas, pero sigue doliendo del carajo. No sé cuánto tiempo llevo dentro del baño, mirándome al espejo, mirando mis manos, debatiéndome si debo quitar el vendaje de los nudillos con cuidado o dejar todo como está. Tengo que cambiarlas, de eso no hay duda. ¿Soy un cobarde? Por supuesto que no, es solo que no sé cómo carajos hacer esto sin hacer un desastre en el proceso. Además, cada movimiento que hago me recuerda la pelea del sábado con Zeus. La rabia y la frustración aún arden en mi interior, pero también hay una tristeza profunda que no puedo ignorar. Es mi sangre, es mi otra mitad, ¿cómo odiarlo? No puedo hacerlo, me cuesta, por muy cabreado que esté con él. Com

