POV Mali Mis rodillas están débiles, pero logro mantenerme en pie. Apolo está inclinado sobre mí, acortando la distancia entre nuestros labios, su aliento tibio se cruza con el mío. Mis manos lo rodean y las suyas van a mi rostro. Siento tanto ahora mismo. Mi cuerpo está relajado por el masaje, por el orgasmo y por esta sensación de paz que él me obsequia, por la mirada oscura que me atraviesa en este instante, pero dentro de todo necesito que él entienda lo que acabo de decirle. No hay razones para que crea que no vale la pena. El hecho de que yo quiera ir lento va más conmigo misma que con él. Porque la lucha que yo libro no es nada como la suya, la mía no es más importante, la suya no es menos merecedora o más compleja. Somos solo él y yo, intentando reconstruir lo que había esta

