Narrado por Emilia Santoro La buena noticia, no estaba embarazada de un hippie cualquiera sin capacidad de protegerme de Donato. La mala noticia, estaba prisionera de Donato, un hecho que se hizo más notorio con mi escena de la clínica. Desde ese episodio han pasado un par de días, días en los que Donato me hace cenar con él. Más bien con todos los miembros de la familia. Que serían Enzo, Mónica, él y yo. Es decir, se había ensimismado en hacer la vida de todos nosotros más miserable de lo que ya era de por sí. Ni Enzo, ni Mónica lucían mejor tras estos dos días transcurridos. Yo tampoco estoy mejor con lo de la idea de tener a tres fetos dentro de mí. Es como si nunca estuviese sola y de pronto, he tenido raras compulsiones. Por ejemplo, comencé a escuchar música clásica a toda hora c

