Narrado por Emilia Santoro Reproducción, vida nueva, las ansias por hijos y nietos. Todos esos temas me parecían absurdos, y respetables para los demás, no para mí. Aun así, la vida demostraba lo mucho que me odiaba al tener esta circunstancia creciendo dentro de mí. Tras recuperar la fuerza en mis piernas por el enfrentamiento con Donato, me vestí y marché a mi casa. No sola como hubiese deseado, sino escoltada por uno de los hombres de mi padre. Era muy tarde y estaba tan agotada que, al llegar a mi cama, me tiré, específicamente boca abajo porque seguía siendo mi postura favorita, y desfallecí otra vez. Despertar fue un castigo al siguiente día, un castigo donde necesité analizar cada pequeño detalle que gritaba de mi embarazo. El dolor de espalda, lo de mi brote de acné, el abultami

