Narrado por Emilia Santoro No era de huidas, ni rendiciones. Sin embargo, era complicado asimilar que le diese una mala impresión a alguien que quisiera caerle bien. Encerrada en este baño, afincándome del lavamanos y observando mi reflejo, analizo qué puede haber mal en mi rostro o actitud. De pronto, reconozco el nacimiento de una inseguridad de la que nunca había sufrido en mi vida, miedo al qué dirán de mí. Tengo miedo de que la familia de Diego me rechacé, que saquen todas esas excusas que ya me sé de memoria. Que somos incompatibles, que mi padre es un psicópata, lo cual, es verdad, pero también es verdad que mi amor por él es sincero, igual mis intenciones y estos… estos… bebés. Quisiera lavar mi cara para darme una despertada, pero no traje maquillaje para retocarme. En cambio,

