Cuando llega la comida me quedo observando el primer plato, resulta que el Meatloaf, es un pastel que consiste en la unión de carne rojo y pan de molde, Gracias a Dios es algo común porque no estoy acostumbrada a comer platos extraños, no quería dar una mala impresión, ahora solo tenía que probarlo y la verdad que sabía exquisito, la cosa se complicó cuando llego el segundo plato, Clam chowder era una sopa de almejas y patatas. Levanto la vista de plato y me encuentro con sus hermosos ojos y una media sonrisa
—Rose no tienes que comerlo sino quieres, puedo pedirte otra cosa.
—Sé que te has esforzado para impresionarme pero preferiría no comerlo, no tiene buen sabor o al menos a mí no me gusta— contesto con un ligero tono de vergüenza.
—Tranquila no pasa nada, es más hagamos una cosa mucho más fácil, salgamos de aquí— se levanta de su asiento y me da la mano para que lo siga, mi cara está hirviendo de vergüenza había dañado la noche, que se supone que pensaría de mí.
Salimos de restaurante con la misma clase y elegancia con la que entramos, o por lo menos él, porque aunque por fuera era una dama de sociedad a simple vista, por dentro solo era un campesina, llegamos afuera y el frio nos envuelve, el chofer abre la puerta para que entremos, él le da una dirección en perfecto inglés, pero lo dice de forma discreta para que no pueda oírlo.
Si claro ya sé que la he c****o, seguro va a llevarme a mi casa y desparecer de mi vida y todo por no comer una jodida ostra.
—Mi amor llegamos—dice para llamar mi atención, me da la mano y bajamos del auto pensé que me llevaría a casa, pero no, este hombre me trajo a comer pizza nada más y nada menos que en la 99 Cent Fresh Pizza, nunca había venido pero había escuchado que el lugar era uno de los mejores.
— ¡oh!, Amílcar de verdad aprecio mucho este gesto, este sin duda es el mejor cumpleaños que he tenido.
—Esa era la idea preciosa, ahora vamos a comer.
La noche fue maravillosa, me encantaba la dinámica de este hombre, no se limitaba a gustos caros, luego de comer, paseamos por toda la ciudad, no había tenido tiempo de salir a recorrerla de verdad que era maravillosa, las luces y las tiendas ya se podía notar el ambiente festivo.
—Amo la navidad, me gusta decorar mi propio árbol, mi madre de pequeña me dejaba con una vecina para celebrar las fechas especiales, eran unas personas buenas siempre me enseñaban muchas cosas.
—Yo nunca he celebrado la navidad, ni siquiera me molesto en llamar a nadie, no tengo un ambiente festivo.
—Qué triste que pienses eso porque la navidad es una época de unión, de amor, de familia, de reconciliación, siempre esperaba la llegada del niño Jesús y sus regalos, al principio solo pedí juguetes que nunca llegaban. Para cuando crecí, solo quería ir a la playa, específicamente a los roques, es un paraíso terrenal en definitiva amaba la playa pero solo he ido dos veces.
—Los roques, nunca los he visitado
—Pues no sabes lo que te pierdes, Venezuela es lo mejor.
—Bueno señorita llegamos a su lindo hogar, espero que podamos seguir saliendo, me ha encantado compartir contigo y hacerte disfrutar de un buen cumpleaños.
El chofer abre la puerta y cuando estoy a punto de bajar el me agarra del cuello y me besa, sus labios es el paraíso, cuando por fin corta el beso pega su frente a la mía y me mira, dicen que los ojos son el reflejo del alma pero nunca lo había creído, hasta que me toco mirar a través de ellos. Él tenía el alma más pura y divina que mis ojos hayan visto.
Fin del flashback
Los recuerdos de ese cumpleaños número 24 pasan como si fuera fotografías, y podía comparar todo lo que había cambiado durante este proceso de transición que se llamaba recuperar los pedazos de mi corazón, no todo mi mundo giraba en torno a él, en realidad solo el 80% el otro 20% estaba entregado a buscar una solución para ayudar a Ana es por eso que mi conciencia no me deja descansar, siento que pude hacer más, ese día fue la última vez que pude dirigirle unas palabras, pero siento que fui muy dura, no es por justificarme pero ella no se dejaba ayudar, nunca me dio la oportunidad de ayudarla a brillar.
Tiempo atrás
Salgo corriendo hacia el edificio, cuando entro a mi apartamento escucho un alboroto, decido abrir rápido la puerta y ver lo que estaba ocurriendo, quedo sorprendida con la escena que tengo frente a mis ojos, mi querida Ana esta tumbada en suelo con la cara como una berenjena mientras el desgraciado de su novio tira de ella por el cabello, cuando logro salir de mi trance brinco sobre los hombros del chico y empiezo a golpearlo para que la suelte, el muy bandido me toma por el brazo y me paga de la pared dejándome mareada por el golpe.
Cuando por fin logro salir de mi aturdimiento corro donde esta Ana y la atiendo, el muy cobarde salió corriendo ¡desgraciado!
—Ana, ¡despierta, Ana! ¡Cielo por favor debemos ir a un hospital!—grito, desesperada, ella comienza a recobrar el conocimiento, suelto el aire que ni siquiera sabía que estaba retenido.
—Rose por favor no dejes que me golpee más, yo no hice nada, estábamos muy bien, había empezado a cambiar, teníamos días celebrando en casa de mis suegros y se molestó porque uno de sus primos me ayudo a recoger la mesa.
—Por el amor de Dios no quiero decir que te lo dije, pero coño, te lo dije—grito al borde del llanto—, ¿hasta cuándo vas a permitir esto? Mira cómo te ha dejado.
—No es su culpa Rose, él está enfermo yo sé que el me quiere.
Mi cabeza gira como la de la niña del exorcista, ¿Cómo se atrevía a defenderlo después de todo lo que había ocurrido?
—¿Cómo te atreves a defenderlo? Si mira cómo te dejo, ¿acaso no te quieres?, ¿no sientes amor por ti misma? No puedes defender a esa basura—grito histérica, estoy al borde de perder la cordura.
Decido irme a mi habitación ya había ayudado lo que pude, ella no iba a dejarlo, y solo le estaba dando oportunidad de arrancarle la vida pero jamás lo reconocería, así son las víctimas de violencia.
La actualidad
Termino de limpiar la casa, para dirigirme a la ducha, hoy no estaba para baños duraderos quería descansar mañana tenía que trabajar y empezar mi nueva vida, lo había decidido no podía seguir así, agarro una toalla y seco mi larga cabellera, me enfundo en mi pijama y a dormir. Me había quitado 2 años de encima todavía faltaban 3.
La mañana llega rápido, cuando dan las 8 de la mañana estoy entrando por el local de la cafetería, el frio se colaba por mi abrigo, amaba esta época del año por el tema de esta temporada, quería disfrutar de las ofertas navideñas y convertirme en una chupa vitrinas profesional, había decidido dejar mi pasado atrás ya era hora de brillar y cumplir mis sueños, hasta hoy trabajaría en la cafetería, quería optar por algo mejor, Hablaría con la señora Sandra estaba sumamente agradecida por darme la oportunidad, hoy me tocaba trabajar en la caja, los números y yo llevábamos una bonita relación de amor, amaba calcular y sacar cuentas esto era lo mío, estaba sumergida en el cuaderno de contabilidad cuando la campanilla del mostrador me indica que un cliente había llegado, sin levantar el rostro decido hablarle.
—Bienvenidos a Frisson Expreso, dame un segundo y tomo tu pedido—contesto aun sin levantar el rostro.
—Escuchar tu voz aun causa ese lindo efecto en mí, quiero hablar contigo, necesito hablar contigo.
Al escucharlo no me permito levantar la mirada, estoy aterrada, esto es una pesadilla, no puede ser, el otra vez, decido que esto es mala idea tengo que salir de este lugar. Sin siquiera darle la oportunidad de volverme hablar corro como loca en busca de mi suéter y salgo de la cafetería.
Me tropiezo con las personas y algunas se quejan, pero mi boca no podía pronunciar palabra, estaba teniendo un ataque de pánico sentía el hormigueo subir por mi cuerpo, me faltaba el aire necesito escapar, corro directamente al central park, necesitaba despejar mi mente, el aire frio golpea mi rostro pero no me permito sentir, todos los recuerdos me golpean uno tras otro, esto era todo, mi paz mental se había ido al infierno.
4 Años atrás
Desde la cena de mi cumpleaños Amílcar y yo habíamos salido muchas veces, hasta que decidí darle una oportunidad, hoy estábamos cumpliendo un año de relación y era víspera de año nuevo, estaba preparando una gran cena sorpresa, mi gran amor era un hombre de negocios salía del país 2 veces por mes algunas semana se tardaba días, otras solo iba ida por vuelta establecimos una conexión y una rutina encantadora, siempre se quedaba en mi apartamento los fines de semana, me había comprado ropa, joyas y hasta un teléfono nuevo, no me sentía cómoda con la idea de recibir tantos regalos, siempre me había gustado ganarme lo mío.
Ya eran las ocho de la noche, estaba perfectamente arreglada, había comprado un hermoso y Elegante vestido rojo con bordados dorados, de manga larga transparente con un corte de sirena, el pavo se encontraba cocinado en el horno, y en la nevera estaba la mejor botella de champán, el me la había regalado el tercer mes de relación hoy era buen día para abrirla, escucho el cerrojo de la puerta y por ella entra el dueño de mis pensamientos con sus hermosos ojos azules.
—Es que Dios me a bendecido con semejante princesa, quería llegar desde hace un buen rato pero no encontraba como líbrame del trabajo, que bella te ves con ese hermoso vestido, recuérdame comprarte muchas prendas de ese color te luce—me dice con aquella gran sonrisa.
—Amor haz llegado— me tiro a sus brazos y lo beso, huele de maravillas—, Estaba esperándote, prepare una rica cena por nuestro aniversario.
—Feliz aniversario, mi amor, haces de mi vida un lugar mejor, antes de ti, estaba perdido ahora se perfectamente el rumbo que quiero seguir, por eso traje este regala para ti, para que nunca olvides que mi amor es auténtico—mete su mano en el bolsillo de su pantalón y saca una caja de terciopelo negra.
Cuando la abre mi corazón palpita de emoción es un bellísimo anillo, precioso, si no me equivocaba era un Cartier Solitario Trinity Ruban de diamantes sobre platino, lo sabía porque lo había visto en la vitrina de la joyería por donde siempre camina, estaba de promoción, seguro costo un pastón. Salgo de mi ensoñación y tomo la caja.
—Oh cariño esto es una belleza, debió costarte mucho dinero no me gusta que gastes tanto en mí— le contesto apenada
—Eso es poco, para todas las cosas que te mereces, desde que te conocí mi vida ha cambiado, me haces ser una persona feliz, tal vez no lo demuestro como debo y se que mis viajes no me permiten estar al 100% contigo, pero te prometo que en un futuro todo cambiara.
—Estar a tu lado es lo mejor que me ha pasado, eres un hombre maravilloso amor, pero dejémonos de pláticas y vamos a cenar.
La cena transcurrió entre risas y relatos de su infancia, los momentos junto a el eran esplendidos, no quería bajarme de la nube donde estaba, resulta que me gusta mucho este paraíso donde estaba viviendo, luego de finalizar la cena decidimos recoger la mesa entre ambos y esperar las doce para recibir el año nuevo, pasamos a la sala y encendimos la tele, no sé en qué momento la cosa se descontrolo porque el empezó a besarme y yo le correspondí, sus manos subían y bajaban por mi cuerpo, besaba y cuello y yo estaba prendida, mojada, empapada, quería más, enrede mis piernas en su cadera y le pedí que me llevara a la habitación, pasamos toda la noche haciendo el amor, como conejos, nunca en mi vida me habían tocado de esta manera, sus labios me demostraron cuanto me amaba, después de sufrir tanto en la vida hoy podría afirmar con seguridad que la vida me estaba dando frutas en vez de raíces, era feliz una mujer realmente feliz.