RECUERDOS

2510 Words
5 Años atrás Nunca pensé que él cumpliría su palabra, mi sorpresa fue tan grande al entrar al local el día martes, me envió muchos ramos de rosas rojas, me acerco hasta el más grande y leo la tarjeta —“No me detendré hasta que me regales una cita”— «Amílcar Ferrer» Este mensaje venia escrito en una tarjeta negra con letras doradas, No sé qué se ha creído este hombre pero su detalle logra impresionarme, obviamente no voy a decirle, en la tarde me toca atenderlo nuevamente pero solo tomo su pedido y me retiro, no le doy las gracias ni hablo más de lo necesario. Jamás pensé que cumpliría su palabra, a transcurrido un mes desde la primera vez que nos vimos en la cafetería y todos los días religiosamente va a la local por un cappuccino, además de recibir todas las mañanas las mismas flores, había empezado a sentir curiosidad por él, era un hombre que a simple vista se notaba que tenía dinero, siempre que venía lo acompañaban escoltas, además de que usaba una loción que a cualquier apodia poner loca, es un hombre detallista y bastante conservador, aunque nunca hay que confiarse eso lo había aprendido a las malas. Los días transcurrieron y todo seguía igual, venia, dejaba flores, estamos en el mes de noviembre y está haciendo un frio demasiado cruel, ya se acerca las fecha decembrina, esos días me ponen triste, este año me toca celebrar sola, Ana decidió irse con su amado novio de vacaciones, no había tenido oportunidad de hablar con ella nuevamente, cuando estaba en casa, a mí me tocaba doblar turno, pero suponía que todo iba bien, mañana 17 de noviembre cumpliría 24 años, estaba emocionada siempre me regalaban un pequeño pastel en la cafetería, adoraba esos detalles me hacían sentir viva. Mi teléfono vibra en mi uniforme notificándome que he recibido un mensaje, estoy en mi tiempo de descanso así que decido abrirlo “Número desconocido” Dame una oportunidad, todo valdrá la pena. A.F Pero ¿Cómo demonios había conseguido mi número?, si en ningún momento se lo había dado, odio que invadan mi privacidad, los malditos ricos y sus abusos, decido contestarle: ¿Cómo conseguiste mi número? Definitivamente rozas el abuso, si quieres las cosas gánatelas de buena manera. “Número desconocido” Tu adorable jefa me lo facilito, no creo que sea pecado querer salir contigo. Inténtalo solo una vez regálame tu hermosa sonrisa A.F Decido dejarlo en visto, no caeré en sus juegos, este hombre me tenía de los nervios pero sus detalles me encantaban, ya mi tiempo de descanso había terminado debía seguir en lo mío, y así transcurría mi día a día, cuando llegaba a casa siempre estaba sola Ana está conociendo a sus suegros, de verdad le deseaba toda la felicidad del mundo pero algo en todo eso no me cuadraba, estaba preocupada, pero nadie aprende en zapatos ajeno eso siempre me lo decía mi abuela, para aprender hay que caer. Fin del recuerdo Decido regresar a tierra, y buscar todas y cada una de las tarjetas que tenía guardada, había leído en un libro que si agarrabas un papel y escribías tu más anhelado deseo y lo quemabas dejándolo volar hacia el cielo, se haría realidad, no perdía nada con intentarlo, así que recogí todas las tarjetas que él me había regalado y escribo en letras mayúscula con perfecta escritura «DESEO OLVIDARTE Y CONTINUAR MI VIDA». Agarro mi encendedor, abro la ventana y con lagrima en los ojos quemo una por una cada tarjeta, y con ella se van todas y cada una de las frases que el me había dicho, con las llamas se iban borrando todas las promesas y juramentos que nos hicimos, con este acto se iba parte de mi sufrimiento porque a quien quería engañar, lo amaba, a pesar de todo lo que me había hecho lo amaba de sobremanera, nuestro amor había traspasado la barreras del sonido, el se había tatuado en mi piel. Regreso a la cocina necesito tomar algo, voy directo al refrigerador por una coca cola y veo el calendario hoy era 16 de noviembre, justamente mañana cumpliría 29 años, hace 5 años el me había regalado uno de los mejores cumpleaños que había tenido, nunca tendría las palabras precisas para explicar cómo me hizo sentir, me dio la luna para después dejarme en la oscuridad. 5 años atrás El despertador me anuncia que un nuevo día a comenzado, y no cualquier día sino el gran día de mi cumpleaños, agradecía a Dios por darme la oportunidad de seguir viva, y en buen camino, salgo corriendo, me doy una ducha con agua fría siempre me ha gustado sentir el picor en mi piel por el frio necesito estar activa, seco mi cuerpo, mi cabello, me coloco mi uniforme, recojo mi larga cabellera en un moño alto y estamos lista. Cuando llego al trabajo grande es mi sorpresa hoy no había flores, muy dentro de mi siento una decepción, pensé que él se luciría hoy, pero que va otro más igual al monto, aunque ni siquiera hemos salido la primera vez en realidad no sé qué cosas pienso. —Buenos días jefa. —Oh cariño buenos días feliz cumpleaños—me abraza fuerte. —Muchas gracias jefa, hoy celebramos la vida —Así es cariño, pero ya tenemos que empezar nuestra rutina de siempre ¿estas listas? —Si señora. Me muevo con gracia y elegancia por el lugar atendiendo pedidos, tratando de no pensar en el, a la hora de almuerzo mi jefa y mis compañeras me regalan una rica comida junto a ellas, no esperaba tan lindo detalle, la señora Sandra me regala un collar con la inicial de mi nombre bastante bonito, cuando voy agradecerle mi teléfono suena avisándome que he recibido un mensaje de texto, mi corazón se acelera y decido revisarlo «ANA» “—Querida rose feliz cumpleaños que todo lo bueno que tenga este universo sea para ti, agradezco a Dios por ponerte en mi camino y regalarme una hermana de vida, no importa que no llevamos la misma sangre tu siempre serás mi hermana. Te amo—” Su mensaje se cuela en mi, una lagrima resbala por mi mejilla, porque en vez de una felicitación, lo sentí como una despedida tengo un mal sabor de boca Rose. “—Cariño gracias por tus hermosas palabras, una lástima que no estés junto a mí para celebrar este cumpleaños, cuéntame cómo te va? Porque siento que te despides? Sabes que siempre estaré para ti también te amo—” Su respuesta no llega, así que guardo el teléfono y me dirijo al baño, retoco mi moño y ajusto mi uniforme, cuando salgo nuevamente atender a los clientes, mi mirada se dirige a la puerta, y lo veo, hoy viste un traje color n***o y una corbata roja, su cabello tan rebelde como siempre, el me busca con la mirada y me consigue, no sé si por instinto o por vergüenza agacho la cabeza e intento huir pero ya es tarde el viene hacía mí. —Feliz cumpleaños a la mujer que se adueñó de mis sueños de todos y cada uno de mis sueños, llámalo casualidad o destino pero debía conocerte en ese bar aquella noche, desde que te vi mi corazón volvió a vivir, déjame regalarte una hermosa cena de cumpleaños. Te espero en la salida a las 8pm. Por favor solo una oportunidad—. No me deja responder porque el mio listo da media vuelta y se va dejándome con ese nudo en el estómago, sonara cliché pero siento aquellas tan famosas mariposas en el estómago. Debo controlarme no puedo confiarme tan fácil, más, sin embargo; decido que asistiré a la cena, era un regalo, tampoco era como si me llevaran a la horca ¿o si? Mejor dejo la pensadera y sigo trabajando. A las 6 de la tarde entra un repartidor con una enorme caja blanca con un moño rojo y una tarjeta negra con letras doradas Regalo ·#1 tan hermoso como tu. Todas estaban derretidas por las palabras de aquel hombre y aunque me cueste admitirlo yo también estaba perdida, cuando abrimos la caja me encuentro con un vestido color vino de cuello y mangas bordadas dejando un escote que dejaba al descubierto mi espalda, sumando a esto un hermoso abrigo a juego con el vestido, unos tacones negros y un par de pendientes que si no me equivocaba eran unos pequeños diamantes. De verdad se había lucido, mi jef¡”y las chicas me animan a cambiarme en el baño, Betty la cajera en sus tiempos libres es peluquera así que se ofrece a peinarme el cabello en un hermoso y sofisticado moño, Cassandra, la camarera siempre traía consigo un par de cosméticos y hoy no era la excepción, uff gracias al cielo, porque no sabría cómo arreglarme, mi adorada jefa le permite a las chicas ayudarme así que a un cuarto para las ocho ya estoy lista y nerviosa. Mientras se hacen las ocho vuelvo a verme en el espejo Betty y cassandra se lucieron parece que vengo de un salón de belleza, nunca ni en mis más recónditos sueños llegue a pensar que me vestiría y arreglaría así. —Chicas de verdad estoy muy agradecida con ustedes, no sabría qué hacer si no estuvieran aquí. —No te preocupes siempre que necesites una mano y pueda ayudarte, búscame—comenta Betty —Rose sabes que yo soy la chica del maquillaje así que si lo que necesitas es un buen pintalabios ya sabes dónde buscarme—me dice Cassandra. Mi jefa Sandra nos informa que un auto n***o a llegado, estoy nerviosa, no es que no haya salido con chicos pero el es diferente su mirada me hipnotiza, no se cómo describir lo que el me hace sentir, camino hacia la puerta y el frio golpea mi cuerpo, ajusto más mi abrigo y camino con elegancia y allí esta el con un traje n***o y una corbata que hace juego con mi vestido, camina hacia mí y me agarra la mano para acercarse a mi mejilla, me da un beso y luego me dice algo que me deja sin habla. —Que bella estas, sabía que se vería perfecto en tu cuerpo, el color hace contraste con tu fina piel, no puedo esperar por besar esos labios, se que debo ser paciente y no arruinar las cosas, pero al diablo con la paciencia. Me toma del cuello y estampa su boca sobre la mía en un besos sueva pero demandante, el cual yo le respondo con todo gusto, no podía seguir mintiéndome quería probar con este hombre. —No perdamos tiempo vayamos por nuestra cena de cumpleaños. —Gracias por el vestido y las joyas en lo que termine la noche te lo devolveré. —Es un regalo para ti- comenta mientras arruga su frente —Pero es mucho, además no tengo donde lucirlo—respondo apenada no estoy acostumbrada a este tipo de detalles. —Deberás acostumbrarte porque te quiero en mi vida como mi mayor tesoro, quiero llenarte de lujos, placer, quiero darte la vida de una reina. —Tranquilo papacito apenas vamos por una simple cena así que por favor no arruines el momento—me angustia que piense que soy una interesada o que me dejare comprar con cosas materiales, había vivido una vida en miseria, pero amaba lo poco que podía ganarme porque cada cosa que compraba era con mi sudor y mi esfuerzo. Llegamos al restaurante y chofer nos abre la puerta el baja primero y me da la mano para bajar doy gracias mentalmente porque se me dificulta un poco el caminar con estos tacones, al llegar a la entrada quedo fascinada con tanto lujo y belleza, el maître nos indica cual es nuestra mesa en un recinto privado, exclusivo para personas con dinero, no puedo dejar de mirar las mesas hasta las velas estoy encantada, fascinada, anonadada y pare de contar Tomamos asientos, el como un caballero arrima mi silla para que tome asiento y el hace lo mismo, el mesonero llega y nos entrega el menú, para mi mala suerte aquí solo hay platillos con nombres extraños, quiero que me trague la tierra, moriré de vergüenza si él se da cuenta, a la final el nota mi frustración porque cuando llega el camarero ordena por mí. —Para esta noche queremos dos Meatloaf., acompañado con un Clam chowder, de tomar tráenos una botella de Chateau Des Sarrins Rosé y de postre un Pie de manzana. —Enseguida señor. Para ser franca ni siquiera sabia que había pedido, es que como le decía que estaba acostumbrada a comer pizza, hamburguesa comida chatarras o las típicas sopas instantáneas, a veces solo vivía a base de café, sus palabras me sacan de mi trance. —Tranquila rose no hay ningún plato que no te vaya a gustar, no tienes porque sentir pena por no saber que pedir, créeme que eso me encanta de ti, se que estoy sentado con una mujer autentica. —La verdad me da mucha vergüenza, ni siquiera se que es la mitad de las cosas que pediste pero confió en tu buen gusto, agradecida por esta invitación. —No es nada cariño- sonríe mientras paso su mano por mi mejilla sus manos eran suaves pero firmes, el simple contacto con sus manos había erizado todo mi cuerpo. En definitiva estaba perdida, era un hecho este hombre se estaba robando mi corazón. —Sabes rose desde que te vi en aquel bar, algo dentro de mi cambio, justamente esa noche había salido en forma de casería, tu sabes a buscar una chica para pasar la noche, soy un hombre sincero, no me gusta andar con mentiras, y creo que tu aun n sabes nada de mí. —La verdad no, solo se que te llamas Amílcar Ferrer, pero no se a que te dedicas y mucho menos quien eres en realidad, así que ya como podrás ver, me gana el lado curioso por eso te di esta cita, quiero saber quién eres, obviamente no te niego que me siento atraída por ti pero tampoco soy una tonta. —Eso lo podemos resolver ahora mismo—me dice con alegría—, me llamo Amílcar Ferrer tengo 30 años, y soy el CEO de la corporación Ferrer, al principio lo manejaba mi padre luego paso a mis manos, nuestra fortuna viene de generación en generación, puedo permitirme muchos lujos, no me niego nada, me paso la vida trabajando, muy poco salgo a club, tuve suerte aquella noche, vivo solo, no tengo hijos y mucho menos ataduras, me gusta el sexo y las mujeres hermosas, pero jamás había conocido a nadie como tú. Sus ojos azules se centran en mi, haciéndome perder la concentración, quien es su sano juicio creería que yo una simple mujer de campo estaría sentada hoy celebrando su cumpleaños con un magnate millonario.
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