Como si de una ayuda divina se tratara recuerdo todos y cada uno de los momentos vividos con Alex, mi infancia, mi familia, mi amado hermano. —Señora Lombardi sigue allí—pregunta mi hermano —Buenos días, si sigo aquí, Alex no va a llegar a su reunión, su camioneta fue interceptada y no sabemos su paradero— lloro aterrada —Porque nadie me ha avisado nada, moveré mis contactos aquí —Te agradecería toda la ayuda posible, este es mi numero personal, señor Dewit por favor ayúdame hermano—digo perdiendo la compostura. —¿Rose? ¿Rose eres tu?. —pregunta con una notable ansiedad en su voz —Si, soy yo por el amor de Dios se que no tengo derecho a pedirte nada pero necesito tu ayuda, Alex es el hombre que amo, por favor por lo que mas quieras, encuéntralo—contesto demasiado preocupada —Hermana

