Desperté al no sentir a Roland, salí de la cama, llegué a la habitación de Victoria, desde hace veinte días los separamos, la niña duerme en un cuarto de princesa encantada, obra de Roland y ella está feliz, si algo debo decir es que mi hija es demasiado femenina. La veo dormir, le di un beso y me fui a la habitación de los niños, los tres por ahora dormirán juntos, cuando les entregamos el cuarto tanto Dante como Enrique de la mano llevaron a Liam a la cama cuna del medio esa tarde Roland me abrazaba por la espalda mientras mirábamos cómo sus hermanos cuidan a su hermanito. Pueden pelear, porque lo hacen sobre todo Dante y Enrique, en ocasiones con Liam, cuando los tres se sientan en la palabra son testarudos, pero Victoria les da con lo que tenga en la mano y los aquieta. Le ha pega

