Tenía a mi Hermosa abrazada, mi mano como de costumbre aferrada a su seno, el leve llanto de Liam nos despertó. —Yo lo atiendo Cielo. Anoche, te acostaste tarde con lo que le pasó a Lupe. —No te preocupes, yo lo hago, ya debo ponerme a trabajar, tengo muchas cosas pendientes. Después de bañarlos, muy seguro no pueda ayudarte tanto. —Le di la vuelta y le mordí el pezón erecto. —No empieces algo que ya no vamos a poder terminar. —sonreí, le di la vuelta de nuevo y le mordí duro el culo—. ¡Roland! Vas a dejarme un morado. —Que solo veré yo, acabo de marcar mi propiedad. —Posesivo, acaso soy una vaca. Entre dormida se sobó la nalga. Con mi v***a bien parada me resigné que ya no podía seguir jugando, pero conozco a Verónica, acabo de dejarla caliente, durante todo el día vamos a estar en

