Recordé esa conversación. —Patricia, perdón de verdad, voy a hacer de cuenta que esto nunca pasó, ¿vale? —tocaron a la puerta—. Mira, acaba de llegar la chica con la que salgo, tú eres preciosa, pero no eres mi tipo, demás eres la hermana de unos de mis jefes, eres prohibida y puede que tu cuerpo esté precioso, insisto no eres mi tipo. Esa mirada… debí suponerlo. Cuando le abrí la puerta a Selena, una puertorriqueña que vive aquí, de hecho, aún salimos, solo era sexo. Patricia la reparó y con su rostro sonrojado se retiró, después de ahí a las semanas comenzó a salir. —Señor Alfredo, ya salió de la operación, salió bien, solo es dolorosa la recuperación. —Gracias. Llamé a Lupe, quería venir y le dije que era prohibido, virus, bacterias y estaba embarazada. En tres días la dan de alta,

