A la mañana siguiente Santiago llamó a su abuelo para invitarlo a almorzar, éste se extrañó, pero le dijo a su nieto que podían verse en un restaurante español que le gustaba mucho porque le apetecía comer una mariscada, así que acordaron el encuentro y se despidieron cordialmente.
Santiago hablaría con su abuelo sobre la fallida relación con la nieta de su amigo y esperaba que él comprendiera su situación y desistieran por el bien de todos.
El abuelo imaginaba que seguramente su nieto le iba a decir que no le había gustado la nieta de su entrañable amigo Emilio Oropeza, pero ya iba a ensayar los argumentos que usaría para convencerlo de buscar otra oportunidad con ella.
–Buenas tardes abuelo –le dijo mientras se fundían en un cálido abrazo.
–Buenas tardes muchacho, qué bueno verte, aunque presiento que no es invitación de cortesía.
–No abuelo, necesito hablar contigo sobre la chica con la que quieres que me una en matrimonio. Te confieso que he ido a dos citas con ella y es un desastre de persona.
–Eso no es lo que me ha referido mi querido amigo Emilio.
–Es su abuelo, seguramente habló con el cariño que le tiene.
–¿Entonces?, ¿cuál es tu conclusión?
–Abuelo, físicamente me cautivó, pero no tengo nada que compartir con ella, no le interesa prepararse o hacer algo productivo, solo con una cara bonita y un buen cuerpo no construiremos un futuro juntos.
–Ante eso no me queda más opción que hablar con Emilio, no te preocupes, tampoco se perderá un imperio, solo era un sueño de un par de viejos con hijos varones únicos que vieron renacer la oportunidad de unir las familias cuando nacieron nuestros nietos, pero el destino no se cambia y si Evelyn Oropeza no es para ti, lo acepto hijo mío.
–Gracias abuelo, no quería contrariarte, pero no puedo obligarme a enamorarme de ella.
Al mismo tiempo Santiago pensaba que no podría sacar de su mente a esa chica que le suplicó ayuda para no casarse con él, aunque vibró con su beso y le respondió con el mismo entusiasmo, ya encontraría la manera de acercarse a ella por sus propios métodos porque había algo que le intrigaba de esa mujer y lo averiguaría de una forma u otra.
***
Eugenio Altamirano, abuelo de Santiago, llamó a su amigo Emilio Oropeza apenas regresó a su gran mansión, lo invitó a tomar un café para conversar sobre sus nietos y cuando se reunieron el abuelo de Santiago inició así:
–Amigo, nuestro sueño ha llegado a su fin.
–¿Por qué lo dices?
–Nuestros nietos se han visto por cuenta propia y por lo que me contó Santiago, fue un desastre, dice que tu nieta le cautivó físicamente, pero más allá de eso ella no tiene planes a futuro, no quiere desarrollarse y eso es muy decepcionante para él.
–¿De dónde sacó tu nieto esa información?, Evelyn es una titulada en finanzas graduada con honores.
–Él no quiere nada con ella, dice que ser bonita no basta.
–Pues que me lo diga en mi cara –dijo Emilio Oropeza molesto.
–No entiendo tu enfado amigo Emilio.
–Es que Evelyn no es ningún desastre, ¿cómo va a opinar así de ella?
–¿Qué quieres hacer? –preguntó capcioso Eugenio Altamirano.
–Organizaré un evento, llevarás a tu nieto y yo llevaré a mi nieta, no deben saber que los reuniremos allí.
–¿Quieres ponerlos frente a frente?
–Por supuesto, verás como tu nieto cambia su percepción de mi nieta.
–Qué empeño el tuyo Emilio, pero bueno, estoy de acuerdo porque creo lo que me dices con respecto a ella y si es así, es la mujer que mi Santiago necesita en su vida.
***
Llegó el viernes y al fin Camila se liberó del examen que tenía pendiente, obtuvo excelentes resultados y eso la acercaba más a su título en Pediatría y a conseguir el trabajo de sus sueños. Saliendo de la universidad recibió una llamada de Evelyn:
–Amiga de mi vida y de mi corazón.
–No Evelyn.
–¿No qué?, solo saludé.
–Evelyn que te conozco, ese saludo implica una petición, hazla ya.
–El próximo jueves habrá un evento, lo promociona mi abuelo y será una gala bailable, solo quiero invitarte Camila. Nos vestiremos de gala y estaremos despampanantes.
–Evelyn, sabes que yo no tengo trajes de gala.
–Lo que sé es que lo resolveré, anímate amiga, acompáñame.
–Hagamos algo, yo revisaré el calendario de la próxima semana porque estoy en pruebas finales, si estoy libre el viernes, iré contigo a ese evento del jueves.
–Es un trato Camilita, cruzaré los dedos para que estés libre el viernes.
Luego de cerrar la llamada, comenzó a caminar hacia su auto, antes de entrar en el mismo, el teléfono le repicó nuevamente y esta vez era su mamá quien luego de saludarla le preguntó:
–Hola hijita, ¿cómo te fue hoy en la prueba?
–Excelente madre, ¿tú cómo estás?, ¿ya vas a salir?, puedo ir a buscarte estoy por subir a mi automóvil.
–Estás muy acelerada hija, estoy bien, salgo en un ratito y me encantaría que me buscaras si no tienes nada más qué hacer.
Camila llegó a la casa donde trabajaba su madre, todos allí la conocían por lo que el personal de vigilancia le dio acceso y el mayordomo la recibió en la entrada saludándola con mucha dulzura a lo que ella respondió de igual forma.
Entró y siguió de largo hasta la cocina, donde su madre daba las ultimas instrucciones del día y preparaba la bandeja con el té y las galletas que rutinariamente le sirve al dueño de casa cada tarde antes de retirarse, este estaba en el despacho y ella entró con el servicio lista para despedirse.
–Con permiso Servando, aquí te traigo la merienda de la tarde y ya me voy.
–¿Le dijiste a Javier para que te lleve?
–No es necesario, Camila vino a buscarme.
–¿Camila está aquí?, quiero saludar a mi niña.
–Está bien, ya le digo que venga.
–No te molestes, yo voy a su encuentro –seguidamente don Servando Mondragón se levantó y salió de la biblioteca acompañado de Eloísa Hernández, la madre de Camila.
***
Don Servando Antonio Mondragón Sequeira, un hombre muy guapo de 55 años, alto, delgado, cabello castaño con algunos mechones plateados, ojos muy negros, viudo desde los 38 años, no tuvo hijos y se dedicó en cuerpo y alma a su empresa de maquinarias para la construcción, logrando muchos contratos que lo llevaron a ganar tanto dinero que es considerado uno de los 20 hombres más ricos de la ciudad.
Está enamorado de Eloísa desde hace 15 años, apenas la vio quedó prendado de ella, pero siempre ha tenido miedo de confesarle lo que siente por lo que se ha limitado a darle atenciones y regalos.
Sin embargo, se ha propuesto declararse una vez Camila se reciba en Pediatría, porque sabe que su hija pronto querrá hacer su vida independiente y él lo único que desea es compartir el resto de sus días con la mujer que lo ha cuidado con tanto esmero durante mucho tiempo.
–Buenas tardes Camila –saludó llegando al salón y apenas la vio sentada esperando a su madre, se acercó para darle un cariñoso abrazo.
–Buenas don Servando, ¿cómo está?
–Muy bien mi niña, cuéntame de tu especialidad, ¿cómo vas?
–Pronto termino, me faltan solo dos semanas hoy tuve la prueba más difícil de la especialidad y logré excelentes resultados.
–Eso merece una celebración, las invito a cenar el próximo jueves y me encantaría que después me acompañaran a una fiesta de gala que ofrece un amigo mío.
–¿Por casualidad ese amigo es Emilio Oropeza? –preguntó Camila ya que era mucha coincidencia lo de fiesta de gala y justo el jueves.
–Si Camila, ese mismo, ¿lo conoces?
–Es el abuelo de mi mejor amiga Evelyn, ella me invitó justo esta tarde.
–Pues maravillosa coincidencia, luego de la cena nos iremos de fiesta.
Servando estaba feliz, pero al ver la cara de Eloísa, adivinó enseguida lo que pasaba por su mente, por eso agregó:
–El fin de semana irán con mi asistente a escoger los trajes y todo lo que necesiten para asistir a la gala y no permitiré un no de tu parte Eloísa –dijo sin darle tiempo a emitir una negativa.
–Perdón don Servando, pero Evelyn me prestará algo para ese día.
–No mi niña, no voy a permitir que vayas con un traje prestado a esa fiesta, por favor acompaña a tu madre y escojan los vestidos que más les gusten y todos los accesorios correspondientes, igual le daré a mi estilista algunas instrucciones, mañana sábado enviaré a mi chofer a buscarlas.