HARPER El salón entero se sumió en el silencio, como si todos hubieran contenido hasta la respiración al mismo tiempo. No podía creer que Robert Adams, fuera el mismo hombre que tanto daño le hizo a Melisa en el pasado. El impacto de la bofetada fue tan fuerte que Melisa se tambaleó hacia atrás. La sostuve. Melisa ni siquiera reaccionó. Solo parpadeó, inmóvil, una mano apenas levantándose hacia su mejilla roja. Levantó la vista y vi por primera vez la vergüenza reflejándose en su rostro. Miré en la misma dirección. Ahí detrás de nosotras estaba Mario, seguido de Dante y Dylan. Los ojos de Mario pasaron de Melisa a la mujer que la había golpeado, luego al señor Adams y nuevamente a la chica de la que estaba enamorado. —Controlate, Beatriz —habló Robert, finalmente, agarrando a la muj

