HARPER Me movía al compás de él por un instinto primitivo más que por experiencia. Buscando más y más placer, sintiendo que tocaba el borde del cielo y del infierno al mismo tiempo. Las posiciones cambiaban a un ritmo que mi mente nublada no podía procesar. Sin embargo, cada una era mejor que la anterior. Tumbada boca arriba, Dante levantó mis piernas en alto, llevándolas cada una a sus hombros y me penetró profundo, jadeando y sudando. Mordí las sábanas. Frotó su cara contra mis muslos, al mismo tiempo que acariciaba mi trasero. Con la otra mano anclada a mi cadera empezó a embestirme con una rapidez bestial. Salvaje y descontrolado. El sonido lascivo de su piel contra la mía rebotaba en cada rincón, acompañado de mis gemidos guturales y sus palabras obscenas que hacían hervir mis e

