HARPER Al llegar la noche, la incertidumbre ya se había apropiado de mí. Creí que el agua me calmaría, pero después de tres baños seguidos el temblor seguía ahí, justo detrás del esternón, como un motor que no sabía apagarse. La casa estaba demasiado silenciosa. El tipo de silencio que no te deja respirar. Mi madre dormía debido a los calmantes, Mauricio avisó que se quedaría en casa de un amigo, papá aún no llegaba de la oficina y las empleadas estaban en sus deberes. Caminé del cuarto a la sala y de la sala al pasillo sin saber qué buscaba. Algo que me anclara. Algo que me dijera que el mundo no se estaba partiendo a escondidas. Mi celular vibró. Un solo mensaje. “Te estoy esperando en nuestro sitio” De Dante. Mi corazón saltó. Antes de salir corriendo revisé que el maquillaje sig

